El Sevilla FC se impuso por 2-1 al Barcelona y le saca la punta cuando se entra en el último tercio de la Liga y después de un épico partido, en el que los locales jugaron muchos minutos en inferioridad y los visitantes, posteriormente, acabaron con nueve.
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El partido se las prometía, porque al Sánchez Pizjuán llegaba el líder pero le esperaba el segundo clasificado a sólo dos puntos de desventaja, y el choque no defraudó a nadie, porque hubo alternancia en el marcador, penales fallados, expulsiones y, sobre todo, mucha intensidad e igualdad.
Se vio claro desde el inicio que el holandés Frank Rijkaard respetaba al rival y que no iba a mandar alegremente a los suyos al ataque, al formar con una línea de tres centrales ayudados por dos laterales, con lo que la intención fue la de que el Sevilla adelantara metros para salir a la contra.
La disposición táctica no le pudo salir mejor a los azulgranas, porque a los trece minutos un balón largo a la derecha del ataque visitante fue recogido por el italiano Gianluca Zambrotta en una posición muy protestada por fuera de juego, pero el árbitro dejó seguir y el italiano centró para que Ronaldinho, de cabeza y libre de marca, no perdonara ante el arquero Andrés Palop.
La línea de cinco defensas de los visitantes se reforzó aún más con el 0-1 y el Sevilla no lo tuvo claro para superar esa barrera pese a los intentos del brasileño Adriano, por la izquierda, y el tándem Daniel Alves y Jesús Navas por la derecha.
Cuando el conjunto local, en un par de acciones, había encontrado la fórmula para encontrarle la espalda al visitante, llegó una desconcentración en defensa que obligó a Aitor Ocio a hacerle un penal a Ronaldinho y que provocó, además, que el arbitro lo expulsara.
Palop evitó el penal y el partido quedó prácticamente sentenciado antes de que se cumpliera la media hora de juego.
Hasta tal punto el Sevilla superó la adversidad que, en inferioridad numérica, dominó al rival y logró el empate antes del descanso con un gran remate por bajo del ruso Kerzhakov.
En la segunda parte, pareció que el técnico holandés del Barça no dio la orden de ir descaradamente a por el partido, pese a estar el adversario mermado de efectivos, pero el Sevilla tampoco quiso arriesgar mucho vistas las circunstancias.
No obstante, la calidad de los azulgrana con el balón en los pies siempre fue motivo de preocupación para un conjunto andaluz que redobló esfuerzo para, al menos, amarrar el empate.
La historia cambió radicalmente cuando una falta a Kerzhakov al borde del área la tradujo en gol Daniel Alves a la hora de partido y poco después el Barça también se quedó con diez por la expulsión de Giuly.
El 2-1 hizo a Rijkaard mover rápido el banco e ingresaron Eto'o y Saviola para encontrar el máximo poder ofensivo, pero el Sevilla ya estaba muy crecido y además se favoreció de otra expulsión, ahora la de Zambrotta.
En la fase final del choque, el Sevilla, que ahora fue el que jugó en superioridad, también fue el que pasó apuros para detener las acometidas de los azulgrana, aunque a la contra pudo sentenciar con el tercero, pero el 2-1 le valió.
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