Sub-20: Argentina bicampeona del mundo
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Es que Argentina no logró nunca quebrar el planteo defensivo de su rival, que jugó con un 4-1-4-1, y tampoco consiguió imponer su juego.
En eso tuvo mucho que ver que Ever Banega, el 'cerebro' del equipo argentino, anduvo mal con la pelota en los pies y que 'Maxi' Moralez apareció con intermitencias.
Argentina, entonces, quedó quebrada, ya que Pablo Piatti no aportó sorpresa por el sector izquierdo y los dos delanteros, Sergio Agüero y Mauro Zárate (ya recuperado de la sinovitis de la rodilla derecha), estuvieron muy lejos y desconectados de la línea de volantes.
República Checa fue sólido en defensa, compacto y ordenado en todas sus líneas, prolijo cada vez que tuvo la pelota, inteligente para complicar a su rival y peligroso en ataque.
Lo de los checos fue muy simple: maniataron al equipo argentino en un principio y luego trataron de llegar al arco de Sergio Romero.
Y a los 9 minutos tuvieron la única llegada de peligro del primer tiempo en los pies de Marek Suchy, que sólo ante Romero no tuvo justeza en la definición y entre el arquero y el palo derecho le privaron la apertura del marcador.
Argentina, que sólo contó con una aproximación en los 45 minutos iniciales en un cambio de frente de Emiliano Insúa desde la derecha para Moralez, que ingresó por izquierdo y trató de habilitar a Agüero pero Ondrek Mazuch llegó antes que el delantero de Atlético Madrid de España, no sólo jugó mal en ataque, sino que además cometió varias fallas en la defensa.
La explicación pasa por la ausencia de Matías Cahais, el capitán, que obligó no sólo a un cambio de nombre (en su lugar jugó Sigali), sino también a uno de posiciones, porque Gabriel Mercado pasó del lateral derecho a la zaga de centrales junto a Federico Fazio.
Argentina, con el transcurrir de los minutos y frente a la falta de ideas en la faz ofensiva, entró en la desesperación, equivocó los caminos para inquietar a Radek Petr (hasta incurrió en el juego brusco) y se fastidió.
De esa manera llegaron las amonestaciones de Matías Sánchez (jugó por el suspendido Claudio Yacob) y Mercado por faltas innecesarias, más una de Zárate por protestar.
El final mostró a dos equipos más preocupados en protestar y pegar (debieron ser expulsados Mercado y Martin Fenin, por agredirse mutuamente) que en jugar.
Los 45 minutos iniciales se jugaron, en definitiva, como quiso República Checa: lejos de los arcos, trabado en la mitad de la cancha y hasta ásperos en más de una oportunidad.
El comienzo de la segunda etapa fue electrizante: a los 4 minutos Moralez, tras una pared con Agüero, tuvo el gol, pero respondió brillantemente Petr y 60 segundos más tarde el arquero argentino Sergio Romero evitó de manera magistral la caída de su arco ante un remate tremendo de Lubos Kalouda, luego de un centro desde la izquierda de Tomas Micola.
Argentina mostró un juego más incisivo y veloz de mitad de cancha hacia delante a partir de que Moralez mejoró su nivel, pero se repitió en los errores en defensa.
Micola, por izquierda, y Kalouda, por derecha, complicaron al fondo argentino y sobre los 14 llegó la apertura del marcador.
Justamente un centro de Kalouda desde la derecha encontró a Fenin y el centrodelantero, de muy buen partido, tras girar sacó un preciso disparo que se clavó junto al palo derecho de Romero.
Sin embargo el equipo de Tocalli reaccionó rápidamente y a los 16 llegó la igualdad luego de un exquisito pase de Banega, primera intervención positiva en el juego, para Agüero, que con mucha tranquilidad y frialdad, definió ante la salida de Petr.
El gol checo 'despertó' a los chicos argentinos que cambiaron el juego y la actitud.
Argentina, después de estar debajo en el tanteador, se pareció al equipo que golpeó sistemáticamente a República Checa en el debut, pero que no la pudo noquear.
Banega se adueñó de la mitad de la cancha, Moralez se convirtió en el enlace entre volantes y delanteros, Zárate se enchufó y Agüero empezó a ser incontrolable.
Pero también Mercado se hizo patrón de la defensa y Tocalli mandó a Sigali a la mitad de la cancha y a Sánchez de lateral derecho.
La combinación de todos esos factores evidenció una mejoría en el juego del conjunto albiceleste, que se plantó en campo rival.
Y más allá de que Argentina no generó muchas situaciones de peligro, quedó claro que República Checa empezó a cometer errores en el fondo.
La primera intervención del 'Laucha' derivó en la amonestación de Ondrej Mazuch, el único defensor que estaba 'limpio' en el seleccionado europeo y la segunda, cerca de los 40, casi deriva en el 2-1.
Pero lo que no vino por ahí llegó por otro lado, ya que un minuto más tarde Zárate hizo su clásico movimiento de afuera hacia adentro y sacó un remate bajo que se le escapó a Petr.
Entonces Argentina se quedó con todo: con el sexto título de la historia, con los premios a mejor jugador y goleador del 'Kun' Aguero (su escolta fue 'Maxi' Moralez).
Solamente faltó el premio 'Fair Play' (lo llevó Japón), algo que siempre le gustó ganar al hacedor de toda esta saga juvenil: José Pekerman.





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