Es cierto, las cosas se complicaron para Independiente y mucho. Pero el equipo todavía depende de sí mismo. Claro que -si quiere ser campeón-va a tener que volver a las fuentes. Retornar a ese equipo agresivo que ganaba en cualquier cancha y que convertía muchos goles, haciendo gala de buen fútbol. Lejos de esta versión timorata de un equipo que no se anima ni siquiera a manejar la pelota.
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Insúa y Montenegro (este último si se recupera físicamente) deberán ser los ejes del equipo y Silvera, ese goleador infalible, como lo fue hasta hace 15 días, encontrar el camino del arco, que tanto le costó en el comienzo de este ciclo. En otras palabras, Independiente tiene que recuperar la fe, para hacer valer los tres puntos que todavía mantiene de ventaja y jugarle a Boca con todo ese bagaje que sabe y puede, más allá de hacer valer la condición de local, que no es poca cosa.
Lo peor que puede pasarle es defenderse en su propia cancha, meterse atrás o resignar metros, como lo hizo ayer contra Banfield. Simplemente, porque este equipo no está configurado para jugar de contraataque, sino para ser protagonista, desde la extrema defensa hasta el ataque. De allí que cometa errores defensivos y si sus jugadores no tienen contacto permanente con la pelota es fácil que se desconcentren y no rindan en su nivel habitual.
Independiente depende tanto de sí mismo que -no puede obviarse-apenas con dos empates ante Boca y San Lorenzo será el campeón del torneo. Una ventaja que mucho tiene que ver con lo anímico. Por eso, esta semana puede ser fundamental en ese sentido.
Independiente llevaba 6 puntos, cuando faltaban 9 en juego y ahora lleva 3, faltando 6, pero hace varios partidos que perdió su identidad. No es ni agresivo, ni lujoso. Es un equipo «común», con errores defensivos, con mucha lentitud en el traslado de la pelota, y escasa sorpresa en ataque, disimulados en parte por la gran categoría de Gabriel Milito.
Ayer Banfield lo superó en todos los campos. En lo futbolístico y en lo anímico. Tuvo como puntos altos los desbordes de Cervera, que salió lesionado en el primer tiempo, y la precisión en el manejo de Moreno y Fabianessi y Walter Jiménez. Independiente ni siquiera pudo hacer valer el gol logrado a los 10 minutos por Insúa, cuando ya era dominado y su arquero Leonardo Díaz había sacado dos remates de gol.
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