Temperley no puede perder más puntos de local
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Temperley sumó un punto agónico, pero con sabor a poco.
El período inicial mostró a dos equipos con intenciones de tratar el balón por abajo, sin abusar de los pelotazos. En ese contexto se dio un encuentro entretenido, a pesar de que los dos fallaron en la puntada final.
A los 30 llegó la apertura del tanteador, cuando el uruguayo Mauro Guevgueozian mandó un buscapié, que encontró en el área al defensor Chimino, que facturó con el arco libre.
Casi sobre el final del primer tiempo, una infracción ingenua de Gastón Aguirre sobre Zampedri generó el penal que sancionó el árbitro Juan Pablo Pompei. La ejecución, a cargo, del atacante fue neutralizada por el arquero Ibáñez, quien se arrojó sobre su izquierda y controló el disparo.
En la segunda mitad, Temperley se ilusionó con sostener una ventaja que no merecía en el cuarto de hora inicial, cuando Figueroa ejecutó un centro aéreo que casi se le mete a Lucchetti y fue despejado sobre la raya por Bruno Bianchi (14m.)
Pero ya, a esa altura del partido, Atlético Tucumán desplegaba los méritos como para concretar el empate, a partir de una intensa presión en la zona central.
El volante David Barbona, sobre los 19, se desenganchó por derecha y metió un centro que fue cabeceado por Zampedri, para decretar el 1-1.
Y el ex delantero de Atlético de Rafaela y Juventud Unida de Gualeguaychú apareció nuevamente para torcer el destino de la historia, a los 32m., con una definición implacable que supuso el 2-1 para el visitante.
Temperley, herido, fue a la carga insistente en procura de rescatar algo. Por eso, el técnico Gustavo Álvarez puso toda 'la carne en el asador', entró Luciano Vázquez y el ex Flandria tuvo una chance inmejorable para empatar. Pero la pelota que le bajó Figueroa no la pudo alcanzar el jugador que también pasó por Chile y el fútbol de los Emiratos Árabes Unidos.
A la llegada siguiente, ya a los 47, Temperley tuvo su consuelo, con un pelotazo largo de Aguirre, el cabezazo de Vázquez que le bajó el balón a su compañero Figueroa, quien aprovechó el estatismo de la defensa visitante para gritar un empate angustioso.


