15 de septiembre 2008 - 00:00

Un clásico vibrante con muchas polémicas

Pablo Lunati se interpone entre Montenegro y Morel Rodríguez. El árbitro fue protagonistadel partido con sus fallos polémicos. El empate entre Boca e Independiente fue justo.
Pablo Lunati se interpone entre Montenegro y Morel Rodríguez. El árbitro fue protagonista del partido con sus fallos polémicos. El empate entre Boca e Independiente fue justo.
Si se mira desde el ángulo de los merecimientos, el empate entre Boca e Independiente fue justo premio para dos equipos que buscaron ganar con sus armas y que tuvieron situaciones como para marcar diferencias.

Sin embargo, el fútbol tiene tantos matices que, según se elija un parámetro u otro, el ganador pudo ser Boca o Independiente. Lo cierto, que en un partido vibrante y con fallos arbitrales polémicos, empataron en un gol y se fueron los dos conformes.

Boca, porque fue el primer rival que le jugó de igual a igual en La Bombonera y con él corrió riesgo de perder e Independiente porque terminó el partido con nueve hombres y con una jugada en la que Chávez convertía el gol del triunfo, pero en evidente posición adelantada (uno de los pocos fallos correctos de Pablo Lunati).

En lo futbolístico, los dos salieron con planteos similares y con intenciones ofensivas. Boca tuvo en Vargas a su mejor valor y a un Palacio recuperado, que sigue demostrando que lanzado en velocidad es imparable.

Independiente intentó jugar siempre la pelota, con un Montenegro muy activo ubicado casi siempre en la derecha para juntarse con Fredes. Tuvo salida por los dos laterales, porque por izquierda Mareque redondeó un interesante partido con proyecciones electrizantes y una jugada maradoneana que sus compañeros terminaron mal.

Las polémicas empezaron en el primer tiempo con un remate de Leonel Núñez de afuera del área que después de rebotar en el travesaño picó adentro del arco, pero el juez de línea no se movió de su lugar y Lunati hizo seguir. Pero se profundizaron en el segundo tiempo con la polémica expulsión de Montenegro (hizo una fuerte falta a Paletta y debieron salir los dos lesionados), cuando regresó el árbitro lo amonestó y después a instancias del asistente Sergio Cagni, lo volvió a amonestar junto a Paletta, lo que convirtió la amarilla en roja por «haber reingresado al campo sin permiso». Lo extraño es que el permiso lo da el propio Lunati, y cuando ingresó lo amonestó y siguió con el juego, por lo que el árbitro sabía que había retornado.

Después la expulsión de Guillermo Rodríguez, por presuntamente insultar al otro asistente, hizo que Independiente terminará refugiado en su campo y aguantando con nueve un empate que mereció.

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