2 de febrero 2006 - 00:00

Un contundente Independiente

La diferencia en el resultado puede ser dar una imagen a veces exacta de lo que sucedió. Sin embargo, en este categórico 5 a 0 en favor de Independiente ante Instituto no se podrá decir lo mismo. Ni el equipo que dirige Falcioni fue tanto, ni el que comanda Cufaro Russo fue tan pobre.

Obviamente, tampoco habrá que referir el resultado a la fortuna. Tantos goles no se hacen todos los días y en esta cantidad son más que elocuentes. Tal vez, para tener una idea más clara, en este caso habrá que hacer una referencia cronológica a lo sucedido. Simplemente porque el que intentó mayor protagonismo fue Instituto, aunque Independiente en quince minutos, cuando sólo había llegado tres veces, había convertido tres goles.

Tampoco se podrá decir que Agüero resultó un arma desequilibrante (aunque jugó cerca del nivel al que tiene acostumbrados a sus seguidores); la diferencia habrá que buscarla en el manejo individual en la instancia de definición, porque el medio campo para los dos equipos resultó sólo un espacio para la transición rápida. La diferencia, entonces, estuvo en el peso individual y en la capacidad de definir de los que incursionaron en ataque.

Otro elemento para tomar en cuenta fue que mientras en Independiente Biglia, Armenteros y Bustos Montoya trataban de enlazarse con Agüero, el peso futbolístico de los cordobeses recaía demasiado en Jiménez, con algunos destellos de Bergessio y de Castro, aunque tratando de ingresar por individualidades.

De todas formas, Ustari tuvo que trabajar más que lo pensado previamente y hasta el travesaño devolvió un violento remate de Jiménez que llevaba destino de red. Eso sí, psicológicamente tiene tanto efecto en las aspiraciones de Independiente como en la lucha que libra Instituto contra el descenso.

En verdad, este triunfo tiene una enorme significación para Independiente porque le sirve como envión anímico luego de un debut que dejó muchas dudas.

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