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11 de septiembre 2002 - 00:00

Un emotivo recibimiento

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Más allá de las desprolijidades, cuando la delegación argentina descendió del avión, con
A tal punto que no le será fácil al capitán Hugo Sconochini, mantener la decisión de abandonar la camiseta argentina, porque aunque ratificó su postura ante sus compa-ñeros, el técnico Rubén Magnano y los hinchas pidieron su continuidad. «Hugo no se va, Hugo no se va», fue el grito que atronó en Ezeiza cuando apareció el alero. «Yo personalmente voy a tener una reunión particular con Hugo para tratar el tema», prometió Magnano. Y si algo faltaba, sus compañeros, encabezados por Lucas Victoriano, comenzaron a cantar para que Sconochini siga con la camiseta argentina.

«Los dejo triste, es un grupo hermoso y que está preparado para cualquier cosa. Pero es hora de pagarle a mi familia lo que hicieron todo este tiempo y por eso ratifico mi decisión», insistió Sconochini.

La emoción y la felicidad de Emanuel Ginóbili se mezclaron con su amargura y la impotencia tras la polémica final ante Yugoslavia. «Estamos convencidos de que fuimos el mejor equipo y eso no lo quita nadie. Como tampoco hay duda que sufrimos un robo y por eso no tenemos la medalla de oro», fueron sus palabras, para luego asegurar que «nos empezamos a dar cuenta de que estábamos para más cuando le ganamos a Rusia claramente. El equipo estaba mejorando, pero cuando le ganamos al «Dream Team» nos creíamos imparables», finalizó.

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