27 de marzo 2006 - 00:00

Un lamentable final

El lamentable final empalidece todo el desarrollo del partido. Un plateísta de Independiente tuvo buena puntería y atinó con un cubito de hielo en el ojo del técnico de Banfield, Carlos Leeb. Hablamos de la puntería, porque hasta allí al técnico de Banfield le habían tirado de todo, desde escupitajos hasta piedras, pasando por los cubitos que seguramente consiguieron en algún puesto de gaseosas.

El técnico tuvo un «traumatismo frontal» en un lugar donde le habían hecho una microcirugía y de los nervios sufrió una lipotimia que lo desmayó, por lo que los médicos decidieron que no podía seguir cumpliendo su labor. Por eso Rafael Furchi suspendió el partido.

Hasta allí Banfield ganaba con mucha justicia, con una buena actuación de los mediocampistas y la peligrosidad de José Sand y Josemir Lujambio en ataque. Sand abrió el marcador y Galarza consiguió el segundo tanto consolidando un triunfo hasta allí tranquilo ante un rival que cometió errores en todas sus líneas. Con una defensa que dio muchas ventajas, un mediocampo más preocupado en la marca que en la creación y un ataque que dependía de la habilidad de Agüero.

Justamente el juvenil Agüero en una jugada individual consiguió un penal para su equipo que él mismo concretó y cuando Independiente pujaba por empatar, llegó la agresión a Leeb y se terminó el partido.

Dejá tu comentario

Te puede interesar