Angustioso pero importante empate de Independiente ante Nacional en Montevideo, en un partido ríspido, con tres expulsados el local insistiendo en ataque y los argentinos jugando sobre el filo de la navaja. Fue cero a cero y vale.
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Nacional salió a buscar huecos dentro del desorden que parecía tener Independiente. Los encontró, tanto que habrá que computar sólo en la primera parte dos remates en los palos (uno con gol anulado por posición adelantada), un gran trabajo de Navarro Montoya (impecable pelota sobre el final) y un equipo argentino que no encontraba caminos para llegar al arco adversario.
Esa doble fila de cuatro jugadores que trataba de imponer Independiente para ganar la pelota y salir de contraataque le trajo más dolores de cabeza de los que -seguramente-pensaba Pastoriza y su gente. Vale decir que si llegó alguna vez lo hizo con algún tenue remate cruzado, que obviamente no encontraba a nadie para el cabezazo. Sucedió que ni Ríos (luego expulsado) ni Losada acertaban en el enlace, y Giménez y Manso debían bajar demasiado para no perderse en la doble marca que por la tesitura de no desprender a los cuatro hombres del fondo interponía la defensa de Nacional, con éxito.
Independiente prefirió seguir esperando sobre ese filoso esquema que podía herirlo en cualquier momento. Lo mejor fue una pelota que se llevó el uruguayo García y, en lugar de rematar, hizo un rodeo perdiendo la mejor (y única oportunidad de Independiente en la noche). La entrada de Carrizo y Hugo Morales le dio algo de homogeneidad a Independiente, pero la expulsión de Ríos volvió a complicar las cosas, pero Nacional era otro, e impotente. Lo único destacable fueron las expulsiones de Guerrero y Caballero para caldear el ambiente. Nada más.
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