Lo que antes era una verdadera fiesta para todos, un enfrentamiento entre Boca y River, ahora se transformó en un espectáculo, «por lo menos diferente». Para este superclásico del domingo, no sólo Boca no vendió populares (cada socio recibirá apenas una entrada contra presentación de carnet y cuota de abril al día), sino que River también sólo lo hizo a sus socios.
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Si además se tiene en cuenta que a River apenas le cedieron 11.500 localidades (las reglamentarias para ocupar las dos bandejas de la Bombonera), la recaudación apenas podría escalar a 115.000 pesos.
De esta manera, y más allá de las diferencias futbolísticas que puedan marcar estos equipos con los otros 18 participantes del torneo Clausura, lo concreto es que la gente que no está asociado a ninguno de los dos clubes (River también las puso en venta para sus socios) se verá impedida de asistir al encuentro porque no tiene vías que la habiliten para hacerlo.
En verdad, este proceder obedece a una iniciativa del titular de Boca, Mauricio Macri, quien ya anticipó que su club no expenderá más populares a partir de este partido.
Los argumentos son que Boca tiene más de 40.000 socios y muchos de ellos están abonados a palcos y plateas, mientras que los que no lo están pueden acceder gratuitamente a las populares, sin pagar adicional alguno de los 15 pesos de cuota que pagan los asociados mensualmente (sin contar las peñas del interior que hicieron llegar una cantidad abultada de pedidos e incluso -en algunos casos-voces de protesta). Una manera de procurar acrecentar el caudal de socios que aseguren un importante ingreso mensual.
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