Vélez pagó muy cara su falta de ambición. Enfrentó a un equipo con una cierta vocación ofensiva y con una defensa vulnerable. Sin embargo, casi nunca lo contraatacó, sino que se dedicó a especular y manejar la pelota y recién reaccionó cuando a los 42 minutos del segundo tiempo Carini hizo el gol del triunfo. Allí tuvo dos oportunidades para empatar, pero ya era tarde.
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Los uruguayos de Fénix llegaron con un planteo táctico definido: tres hombres de punta, a los que acompañaba el enlace Julio Rodríguez -el mejor de la cancha-y búsqueda de los delanteros con pelotazos largos y procurar que sobre sus espaldas Vélez no pueda sorprender a su arquero. Los apuntes se hicieron añicos en pocos minutos (a los 16) tras un error conjunto de Méndez y Lago, Bianchi quedó sólo para el remate. Envió rasante y marcó en la primera llegada del equipo argentino.
De ahí en más el partido quedó planteado en la insistencia (tenue, pero sostenida) de los jugadores de Fénix, y Vélez buscando algún resquicio para el contraataque, aunque siempre con tibieza.
Llegó el gol del empate logrado por Julio Rodríguez y parecía que los dos se conformaban con empate. Vélez no insistió más en el contraataque y Fénix no encontraba claridad en su constante intento de llegar al área de Chilavert. Sin embargo, faltando 3 minutos un buen pase de Julio Rodríguez le permitió a Carini lograr el gol del triunfo. Fue el premio para el que más lo buscó y el castigo al que especuló en demasía.
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