2 de julio 2001 - 00:00

A partir de hoy el banco de Neuquén es una SA

E l Banco de la Provincia del Neuquén (BPN) comenzará a funcionar a partir de hoy como SA, en una operatoria inédita aprobada por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), que convierte a la institución en una persona jurídica de propiedad pública -las acciones pertenecen al Estado neuquino-, pero de derecho privado, lo que permitirá ampliar la gama de servicios. Tras reunirse con el titular del BCRA, Roque Maccarone -quien dio el OK luego de revisar los balances positivos del último trimestre-, el presidente del BPN, Luis Manganaro, dialogó con Ambito Financiero sobre las posibilidades que se abren para la institución en tiempos de recesión. «Es difícil que se invierta en un país en el que no se sabe quién manda», señaló el joven banquero, que critica a la actual conducción política de Fernando de la Rúa y pregona que el Movimiento Popular Neuquino -fuerza política que gobierna la provincia-está demostrando que «se puede romper con el mito de que el Estado no puede ser eficiente». Veamos los momentos más salientes de ese diálogo.

Periodista: ¿Cuál es la situación actual de los bancos provinciales?


Luis Manganaro:
Los procesos de privatización no han sido nada felices y se han quedado con nichos del mercado, dejando de cumplir el rol de bancos provinciales. Los principales beneficiarios son los dueños de los paquetes accionarios.

Desdoblamiento

P.: ¿Qué es lo que debe hacer un banco de provincia?

L.M.:
En principio no hay que robar. Manejar un banco no es tan complicado, pero hay muchos que lo hacen parecer así, porque defienden sus puestos en el sistema. Nosotros desdoblamos roles. Al banco de la provincia le quedó el de asistir a los sectores de la economía que no demanden subsidio -el comercial y la poblacióny se creó el Instituto Autárquico de Desarrollo Provincial, por fuera del banco, en el cual se concentra el financiamiento de políticas de subsidios para fruticultura, turismo, etcétera. Hicimos lo mismo que hubiese hecho un privado, pero sin resignar la propiedad del Estado: ordenamiento en materia de gasto -redujimos el gasto operativo de $ 4 millones a $ 3 millones-y limpieza de la cartera de créditos. El BCRA nos apoyó porque estamos siendo rentables. Por primera vez en 40 años el BNP está ganando plata. Alrededor de $ 500 mil por mes, en un banco que perdía $ 20 millones por año.

P.: ¿Por qué comienzan a operar como SA?


L.M.:
Nuestra carta orgánica tenía 40 años de antigüedad y había una cantidad de negocios que no podíamos hacer. Sólo podíamos ofrecer cajas de ahorro o plazos fijos y teníamos vedada la participación en operaciones bursátiles. Ahora tendremos la posibilidad de ofrecer contratos de leasing y fondos fiduciarios, pero no nos vamos a meter en la producción de seguros o en una AFJP, porque hay un alto riesgo.

Perspectivas

P.: ¿Cuál es su evaluación del sistema financiero argentino?

L.M.:
En los últimos años se ha solidificado, pero en la medida en que no haya reactivación económica se va a complicar. Sin crecimiento no habrá negocios para financiar y habrá problemas para colocar fondos. Así es como empiezan a bajar los niveles de rentabilidad promedio y algunas entidades pueden llegar a colapsar.

P.: ¿Qué se puede hacer para reactivar?


L.M.:
Creo que el problema es político. Es difícil que el dueño de recursos invierta en un país en el que no se sabe quién manda. Como economista, entiendo que si los políticos no cumplen su función, ningún sector va a funcionar.

P.: ¿Qué papel juega el riesgo-país?

L.M.: Influye en aquellos que no conocen en profundidad la Argentina. Es un dato muy del contexto, muy periodístico, pero a los capitales financieros extranjeros que entran y salen fácilmente les importa mucho. A un japonés o a un estadounidense les da lo mismo colocar su capital en cualquier país y se guían por datos macro. Obviamente, van a optar por aquel país en el que no haya los conflictos que hay acá. Es una influencia enorme en el terreno de lo subjetivo, que es donde se deciden las inversiones.

P.: ¿Cómo ve las medidas que lanzó Cavallo desde su llegada al Ministerio de Economía?


L.M.:
La capacidad y la creatividad de Cavallo es el único capital que le queda a este gobierno, pero el tema no pasa por ahí. Porque si el número uno no funciona como tal, no sirve. El presidente ha pulverizado éxitos como el blindaje o el megacanje, que debieran haber durado en el tiempo. El problema no es técnico. Por ejemplo, la convertibilidad fue una excelente salida para la hiperinflación, pero ya está mostrando flaquezas. Ahora necesitamos crecer, aumentar el producto bruto, si no siempre nos vamos a atrasar en términos relativos con el resto de las economías.

P.: El mercado financiero argentino está muy concentrado. ¿Se mantendrá esta tendencia?


L.M.:
Esta es la escala en la que se puede sostener y si sigue decayendo el nivel de actividad va a tener que concentrarse aun más.

P.: ¿Qué deben hacer los bancos provinciales en este contexto?


L.M.:
Incentivar el consumo interno, sostener el nivel de actividad interna. Pero cuando hay desconfianza y miedo es imposible que la gente no se guarde el dinero.

P.: Las tasas están altas...

L.M.: Producto de la coyuntura crítica. Con un shock de confianza las tasas bajan en una semana. El problema no es tanto la conflictividad social, sino cómo reacciona el gobierno ante la crisis, esto hace subir o bajar las tasas.

P.: ¿Por qué un banco debe pertenecer al Estado?


L.M.: A nosotros en este momento nos sirve a los intereses provinciales, a tal punto que el gobernador (Jorge Sobisch) ha soportado varios embates desde el Ministerio de Economía de la Nación para privatizarlo. Yo creo que si se privatiza va a empezar a responder a intereses que no serían los del conjunto de la sociedad. Nosotros estamos desviando el centro de la discusión: no se trata de si un banco es público o privado, sino de si es eficiente o no, y el Estado puede ser eficiente.

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