«Esta crisis no es igual a la del tequila de México ni a la asiática de 1997 o la de Rusia. Es una crisis financiera que nació en Estados Unidos y puede complicar al mundo», dijo James Kenneth Galbraith en las oficinas del Grupo Cohen, donde disertó ante selectos invitados.
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James, hijo de John Kenneth Galbraith -que fue premio Nobel de Economía-, es el candidato a manejar la economía de Estados Unidos si el próximo presidente es del Partido Demócrata. Si bien vino a hablar de «inequidad», la crisis de los mercados hizo que el tema pasara a un segundo plano.
La apertura de su disertación ante Torcuato Di Tella (uno de los mentores de que venga a la Argentina), Javier González Fraga, Julio Werthein, el ex embajador de Estados Unidos Robert Folder y Jorge Cohen, entre otros, se centró en la crisis. «Siempre que hay un boom, se forma una burbuja y las instituciones no son capaces de hacer cambios rápidos», dijo el economista. «Este boom viene de larga data, porque el cambio de las reglas impositivas favoreció la propiedad de la vivienda», explicó Galbraith, quien se mostró muy crítico con los bancos.
Refrán
«El mercado tomó decisiones por sí solo y permitió que se ofrezcan estos préstamos a depredadores que no calificaban para ser clientes de un banco. Las entidades no se hicieron cargo del riesgo porque transformaron esos créditos en bonos y se los transfirieron a la gente. Esto era un rumbo a la colisión que, finalmente, se produjo», señaló. «Tenemos un dicho que dice que Dios protege a los niños, a los perros pequeños y a los grandes jugadores, y eso está haciendo la Reserva Federal en Estados Unidos», ironizó. «Por suerte, tenemos a Ben Bernanke como presidente de la Fed, un luchador contra la inflación, pero ésta es una lucha de deseos y poderes. Por un lado, están la inflación y la necesidad de darle valor al dólar; y por el otro, el mercado 'subprime' de hipotecas,que puede poner en riesgo el crecimiento de Estados Unidos», explicó.
Más adelante, dijo que cuando «la crisis fue evidente ante el público, siguió esa dura lucha entre la inflación y el crecimiento. El 7 de agosto la Fed sacó un comunicado en el que decía que privilegia la lucha contra la inflación. Ahora dice que hay que evitar que se desacelere el crecimiento de la economía».
«Hay una predisposición a tomar decisiones rápidas -agregó-, pero la primera limitante es que la Fed tiene la obligación de mantener la liquidez y entonces no podrá lidiar con estos problemas, y el Congreso, que podría hacerlo, no lo quiere hacer.» La conclusión fue: «Vamos a tener que esperar unos meses para ver qué pasa, porque todos los países van a sufrir. A todos les va a llegar esta crisis del sistema financiero de Estados Unidos».
«Por eso -relató-, cuando Michael Bloomberg me llamó desde Nueva Cork para preguntarme si Bernanke iba a sobrevivir al frente de la Fed una semana más, le dije: 'No tengo la menor idea, porque no sé cuándo va a terminar este problema ni qué dimensiones va a tomar. Lo que es seguro es que nos va a afectar a todos'». En Estados Unidos hay 150 millones de casas, y el mercado de la vivienda es clave. «Pase lo que pase, va a ser dramático; los mercados van a estar muy inestables.»
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