El ministro Domingo Cavallo busca desde el jueves pasado que las empresas privatizadas adelanten un total de 1.000 millones de pesos del Impuesto a las Ganancias, que se sumarían a otros 1.000 millones ya comprometidos por los bancos, también a cuenta de ganancias. Con los 2.000 millones, según el Palacio de Hacienda, se cubriría el monto que falta para pagar los intereses de la deuda, sin recurrir a licitaciones de LETES. Por ahora, Cavallo sólo logró el apoyo inmediato de Repsol-YPF que ofreció 150 millones de pesos a cuenta de ganancias, pero no descartó que le cobre una tasa de interés al Estado por ese dinero.
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Adelanto
En la propuesta de la Alianza, en cambio, las privatizadas y las entidades financieras adelantarán el Impuesto a las Ganancias de ejercicios futuros hasta alcanzar una suma de 1.000 millones. Según la propuesta de la Alianza, ese anticipo no cobrará tasa de interés y sólo se podrá aplicar al pago del Impuesto a las Ganancias a partir del año 2004.
Por el proyecto de Cavallo, uno de los principales interlocutores con las empresas fue en las últimas horas el empresario Oscar Vicente, de Pérez Companc. En principio, la decisión en la mayoría de los casos no depende de las autoridades de las empresas en Buenos Aires sino de las casas matrices, por lo que se espera que recién hoy empezarán a llegar respuestas concretas.
En una primera aproximación, los voceros de las privatizadas creen que un adelanto sobre el Impuesto a las Ganancias de este año sería prácticamente seguro, pero entran en duda si se trata de poder descontar lo aportado recién a partir de 2004.
Las mismas fuentes aseguran que pueden tener problemas con el «cash flow» y con el cuadro de resultados. Mencionan que el recorte del gasto en función de la recaudación implica que el Estado nacional aplique una quita de 13% sobre las facturas de todos los servicios públicos, sin plantearse una reducción del consumo.
En el caso de las compañías que operan en la provincia de Buenos Aires, el vicegobernador Felipe Solá les planteó que se les va a pagar las facturas en Patacón, pero no les aseguró si podrán usar esos bonos para pagar tasas e impuestos.
La reducción del gasto, además, afectaría además los subsidios a los ferrocarriles y los subsidios al consumo de gas residencial en la Patagonia, entre otras subvenciones a cargo del Estado nacional. Esos recortes también podrían acotar la disponibilidad de recur-sos para el aporte que piden tanto Cavallo como la Alianza.
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