Por vez primera, dentro de la secuencia favorable, se descompensaron los indicadores bursátiles: para generar un aumento de precios de 1,8%, pero sostenido con un volumen en retroceso. El total para acciones no pasó de $ 30 millones, con otros $ 5,5 millones en certificados, y no dando un respaldo clásico a la columna del Merval. Lo que deja para hoy la posibilidad de una confrontación entre la ortodoxia -debería aumentar el volumen- o la decantación de esa suba previa.
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Claro que un desmenuzar de los indicadores trae consigo otros considerandos que quiebran los marcos de ruedas comunes. Existió una locomotora excluyente y de mucha potencia. Justamente cuando la plaza de Acíndar pasó a ser la segunda en importancia, dentro del ponderado, apareció la noticia sobre su arreglo con acreedores y la inmediata respuesta de una corriente en búsqueda de sus papeles. En la víspera, movilizó 3,2 millones de títulos -rozando ya los $ 2,90- captando cerca de la tercera parte de volumen global. Y con un aumento porcentual de más de 4 por ciento, generando un efecto arrastre muy notorio. Salvo TGS, con 3 por ciento de aumento, las restantes líderes no se movieron más que tibiamente y no dando explicación para una suba del índice de 1,8 por ciento en la fecha. Así, el Merval llega a 845 puntos, en lo nominal batiendo marcas de hace varios años. Si bien en lo real y constante, está a tres veces menos. Rueda atípica.
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