Acuerdo con Brasil más político que práctico

Economía

A las 7.30 y luego de más de 19 horas de negociaciones, la Argentina y Brasil ayer cerraron el acuerdo comercial que permitirá restringir las importaciones de alguno de los dos países cuando éstas produzcan daños a algún sector industrial. El anuncio oficial lo hicieron al mediodía, desde la Casa de Gobierno, la ministra de Economía, Felisa Miceli, y el canciller, Jorge Taiana, junto con el vicecanciller brasileño, Samuel Pinheiro Guimaraes, y el secretario de Desarrollo, Ivan Ramalho. Antes de ese anuncio, los presidentes Néstor Kirchner y Luiz Inácio Lula da Silva habían hablado por teléfono para felicitarse por el acuerdo.

Según Taiana, «éste era un compromiso establecido en Puerto Iguazú» para que se concluyera el 31 de enero y «lo logramos a la noche, lo que es una muestra de que trabajando con seriedad podemos lograr temas que alcancen resultados beneficiosos para todos».

Según lo estipulado ayer, el Mecanismo de Adaptación Competitiva (MAC), permitirá aplicar por un plazo de tres años, con posibilidad de prórroga de un año, el arancel externo a las importaciones de uno de los socios cuando provoquen daño o amenacen dañar a la industria del otro, período en el que el sector afectado deberá reconvertirse.

Si bien desde el sector privado argentino se defendió el acuerdo y la posibilidad de aplicar las salvaguardias, quedan algunos puntos grises por resolver. Por un lado, se supo que la Argentina contempló el pedido de Brasil de incluir al país denunciado dentro del Grupo de Expertos que evaluará el daño causado o la amenaza de posible daño. Según el criterio de los negociadores argentinos, lo importante es que, si bien los trámites para llegar a limitar las importaciones son complejos, también se contempló una situación de emergencia, por la que los períodos se acortarían sustancialmente.

• Comprobación

Según surge del protocolo firmado ayer, la aplicación de este mecanismo buscará reparar el daño o prevenir la amenaza de daño que pueda causar un aumento relevante de importaciones. Sin embargo, el conjunto de los fabricantes de un producto, que se vea afectado por las importaciones de otro país, para poder reclamar deberá reunir 35% de la producción nacional de ese producto o similar o directamente competidor.

En tanto, para determinarse el daño se deberá comprobar una relación directa entre la suba de las importaciones con el daño o amenaza producido, descartándose otros factores. Entre los efectos que se tomarán en cuenta para determinar que se trata de daño importante, se incluyó la evolución de los precios, los niveles de producción, la capacidad utilizada de la rama de producción, el nivel de empleo, las ganancias, las pérdidas y la evolución de las existencias. Una vez que se cumplan estos requisitos, el país en donde se encuentra la rama de la industria que se ve amenazada, deberá presentar un informe a la Comisión de Monitoreo del Comercio Bilateral, que se creó en octubre de 2003.

A partir de allí, ambos países podrán llegar a un convenio por el que decidirán aplicar alguna medida regulatoria, como ser acuerdos de integración productiva, aplicación de aranceles a las importaciones u otras acciones tendientes a eliminar la desigualdad.

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