Negociadores de la Argentina y de Brasil estaban ayer a punto de cerrar el acuerdo por el cual el gobierno de Lula aceptará que se apliquen trabas para las importaciones que causen daños concretos a sectores locales. Es una concesión que lleva más de dos años de discusiones, y que por una decisión «política» del presidente brasileño ahora se efectiviza. Con esto, la Argentina quiere reducir el déficit comercial récord con Brasil de 3.700 millones de dólares. El anuncio se haría mañana en Brasilia en la cumbre presidencial donde estará Néstor Kirchner y de la que participará también Hugo Chávez.
Los técnicos de la Argentina y Brasil negociaban ayer contrarreloj el acuerdo para limitar las importaciones brasileñas para que los presidentes Néstor Kirchner y Luiz Inácio Lula da Silva puedan anunciarlo en la cumbre que comenzará mañana en Brasilia. Ya está definido que el instrumento existirá y que será de aplicación rápida y fácil, cuando se demuestre que las ventas brasileñas producen un daño concreto. Lo único que restaba negociar anoche es la definición de «daño», a partir de la cual las salvaguardias se harán efectivas.
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En concreto, lo que se discutía en Brasilia, es si el criterio de «daño» debe ser determinado por un país o si se deberá contar con el aval de quien padecerá las restricciones. La Argentina se volcaba por la primera alternativa, mientras que Brasil considera que no es posible aceptar las trabas si sus funcionarios no lo constatan en una investigación bilateral.
Los negociadores de la Secretaría de Industria que dirige Miguel Peirano y de la Subsecretaría de Integración Económica de Eduardo Sigal eran ayer optimistas y afirmaban que es muy probable que Kirchner y Lula puedan presentar el acuerdo, al menos en sus definiciones básicas. Luego habrá tiempo hasta el 31 de enero para terminarlo en detalle, para que en febrero pueda ser aprobado y anunciado oficialmente.
• Automotores
Un poco más de trabajo costará la definición de la Política Automotriz Común (PAC), que debería terminar de negociarse el 31 de marzo y que tendrá que reglamentar el intercambio bilateral del sector para los próximos años. El problema es que en Brasil no quieren reconocer dos exigencias básicas que desea imponer la Argentina: que la medición de intercambio se tome por terminal y no contabilizando al mercado automotor como un todo, y que el sector de autopartes sea considerado como integrante de la industria automotriz (con lo cual deberían compartirse las inversiones) y no un rubro separado. Es difícil con estas diferencias que Kirchner y Lula anuncien mañana un acuerdo por la PAC.
Si todo va bien, el presidenteargentino partirá esta noche hacia Brasilia y cenaría con Lula. Oficialmente, el encuentro entre los dos presidentes sudamericanos será mañana, cuando Kirchner se presente en el palacio del Planalto. En paralelo, la ministra de Economía, Felisa Miceli, se encontrará con su colega de Desarrollo, Luiz Furlan, para discutir, en su primer viaje oficial a Brasil, el tema de las salvaguardias, la PAC y la posibilidad de que acepten debatir un tratado de equilibrio de inversiones, tal como adelantó ayer este diario.
También tendrán una reunión bilateral los cancilleres Jorge Taiana y Celso Amorim. En este caso, el temario es más amplio, y a las cuestiones comerciales se agregará la posición de los dos estados por el tema Haití, la ratificación de una posición común ante la insistencia de muchos países latinoamericanos a favor del ALCA (ayer se sumó a esta posición la chilena Michelle Bachelet), la situación de Uruguay y su voluntad de comenzar a hablar de un tratado de libre comercio con Estados Unidos y el proceso de integración de Venezuela al Mercosur.
Esta será, probablemente, la cuestión más promocionada de la cumbre de mañana, cuando al encuentro entre Kirchner y Lula se sume por la tarde Hugo Chávez. La idea que lleva el argentino a Brasilia es que el proceso de integración política del país caribeño, que en principio demandaría un año para la presentación del cronograma oficial, se acelere y que para junio, cuando Kirchner protagonice su propia cumbre presidencial, se anuncie.
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