Todo estaba preparado para realizar un trámite formal de renovación de autoridades en la asociación que agrupa a las automotrices locales. En la asamblea de comisión directiva del jueves pasado de ADEFA, se iba a elegir por un año a la actual conducción, tal como adelantó este diario días atrás. Esta está conformada por Daniel Herrero de Toyota, a cargo de la presidencia, Federico Ovejero de General Motors y Martín Galdeano de Ford.
ADEFA: otra pelea interna postergó la elección de cúpula
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Autos. Las terminales creen que la actividad del sector podría comenzar a crecer luego de haber encontrado un piso en abril, según ADEFA.
Este triunvirato venía ejerciendo el manejo de la entidad de forma interina hasta completar el mandato -que termina en diciembre- que había dejado vacante el presidente electo en noviembre pasado. Se trataba de Gabriel López, CEO de la marca del óvalo, que dejó la compañía en julio pasado.
Con un clima de aparente armonía, se llegó al cónclave automotor -vía videoconferencia- la semana pasada. Sin embargo, las discrepancias internas obligaron a pasar a un cuarto intermedio lo que impidió que se realizara la elección.
Según pudo saber Ámbito, hubo fuertes cruces entre los popes de algunas terminales en una nueva muestra de la lucha de poder que existe en el sector. Hay que recordar que, hace dos años, la entidad sufrió una crisis interna importante que terminó con un portazo de Toyota, por considerar esa empresa que había sido desplazada injustamente de la posibilidad de la conducción de ADEFA.
Esta vez, en cambio, el problema no sería, aparentemente, con esta compañía. Al parecer, habría consenso de las otras terminales de mantener en el principal cargo a Herrero. “Sigue todo igual”, repitieron de forma escueta, para no romper el pacto de confidencialidad, distintas fuentes ante consulta de este diario.
El problema se presentó en la conformación del resto de la “troika” del poder. Empresas que no están representadas en ese triunvirato reclaman una mayor participación.
En oportunidades anteriores, tanto Volkswagen como Renault y PSA Groupe (Peugeot-Citroën) jugaron sus fichas para estar en la conducción.
Tan dura fue la discusión que, al no llegar a un acuerdo, se decidió calmar los ánimos con un impasse para analizar las distintas posibilidades.
No se descarta una variante de modificar el estatuto para cambiar la estructura institucional y que el poder no esté concentrado en un triunvirato.
Uno de los motivos de la discusión se dio por señalamientos de “manejos” en la aprobación de los permisos de importación conocidos como formulario SIMI. Algunas empresas consideran que otras han obtenido beneficios para lograr el visto bueno oficial.
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