ADEMÁS DE BAJAR EL GASTO, HAY QUE DOLARIZAR (25/07/2001)
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Gravoso
Por otro lado, cuando la economía se achica, las empresas no pueden financiar el mismo gasto público, puesto que se eleva la incidencia de los costos impositivos. Esto es una característica muy gravosa en una sociedad en la que la evasión impositiva es de 50%. La carga, para los que pagan, se duplica.
En esas circunstancias, las empresas reducen sus gastos para sobrevivir y poder pagar más impuestos al Estado. La gente que no despide el gobierno la expulsa el sector privado, perdiéndose así más producción. Por ello, la disminución de los gastos más improductivos del Estado es más imperiosa que nunca. Visto de otra manera, dado que el valor de las propiedades está afectado por los costos de mantenerlas, la incidencia mayor del gasto público contribuye a deteriorar, aun más, todas las propiedades, incluso el valor de las empresas, en el país.
El violento empeoramiento de la situación económica, en los pocos meses de su gestión, hace imperiosa la rápida rectificación del rumbo. Frente a estas consideraciones, la dolarización, reemplazando cada peso por un dólar, junto con un programa general de disminución de la ineficiencia estatal, contribuiría a disminuir bruscamente el riesgo argentino. Ahora, atención. Las malas elecciones tienen un alto costo. Por no seguir el plan de López Murphy, en febrero, las autoridades tendrán que hacer mayores recortes de gastos improductivos e introducir la dolarización ahora. Pero si no lo hacen, los recortes pueden amenazar a más funcionarios. La sociedad argentina entera y sus valores están en juego.



