Admiración mundial porque Lula ya puede prescindir del Fondo
Prescindir del Fondo Monetario es el deseo manifestado permanentemente por la Argentina, que no puede llevar esa intención a la práctica por lo vulnerable que es su economía. Brasil, en una de las gestiones más exitosas de la región, sí pudo prescindir. En un gesto de fortaleza, y hasta de audacia en medio de la inestabilidad que aqueja hoy a todos los mercados emergentes, Lula da Silva anunció ayer que no renovará el acuerdo stand-by que mantenía con el Fondo Monetario Internacional. No lo hace por una vocación de independizarse de sus consejos (menos por enfrentamiento con el organismo), sino porque su economía creció, está sólida y no lo necesita. El acuerdo, por 41.750 millones de dólares, ponía a Brasil a salvo de eventuales turbulencias financieras, pero, de hecho, no necesitó usar los últimos tramos, por 14.000 millones de dólares. Estados Unidos y el propio Fondo aplaudieron esa determinación y manifestaron su admiración por el acierto de las políticas de Lula. Por razones diferentes, los sindicatos ligados al Partido de los Trabajadores, el ala izquierda de esa agrupación y hasta los industriales de San Pablo también saludaron la decisión: pretenden que el gobierno ahora relaje su dura política monetaria y fiscal. Sin embargo, ayer fue ratificada la meta de superávit de 4,25% por el ministro de Hacienda, Antonio Palocci.
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Luiz Inácio Lula da Silva
Entonces, creemos que lo mejor para Brasil, para el FMI y para nuestra economía es la no renovación del acuerdo». De esta manera, Brasil pone fin a una tutela del FMI que se extendía desde hace casi siete años, desde la grave crisis de finales de 1998, que derivó en la devaluación del real, el 13 de enero de 1999, hecha por el gobierno de Fernando Henrique Cardoso.
En aquel momento, el FMI «blindó» a Brasil con un préstamo de 41.750 millones de dólares. A partir de allí hubo otros cuatro socorros financieros del organismo, el último firmado por Lula en diciembre 2003.
El ministro Palocci sostuvo que la decisión de no renovar el acuerdo ya fue comunicada al director-gerente del FMI, el español Rodrigo de Rato (ver vinculada). El gobierno brasileño no utilizó los u$s 14.000 millones disponibles del último acuerdo.
Palocci dijo que «la no renovación del acuerdo con el FMI no significa que no se mantenga la agenda de objetivos comunes» con el organismo. «Los fundamentos de la economía se confirmaron como elementos más vigorosos y en una dimensión más grande de lo que era nuestra perspectiva en setiembre de 2003», comentó Palocci.
En una conferencia de prensa, Palocci garantizó la « continuidad de la política económica que dio buenos frutos al crecimiento y equilibrio en las cuentas públicas».
A una pregunta sobre la posible inquietud de operadores de mercado ante la decisión, Palocci contestó que Brasil mantendrá el compromiso de un superávit primario (antes del pago de deudas) de 4,25% del PBI, esto es, unos 24.000 millones de dólares.
«Vamos a mantener el compromiso de divulgar nuestras metas fiscales cada cuatro meses. Es una obligación tener una responsabilidad fiscal sólida y transparente. No vamos a elevar la carga tributaria más allá del nivel de 2002», afirmó.
Como muestra de compromisocon el superávit fiscal prometido, hace dos semanas el gobierno ordenó un nuevo recorte de gastos por más de 5.000 millones de dólares.
El superávit fiscal primario es el ahorro del gobierno para garantizar el pago de los intereses de su deuda y es el dato más relevante para acreedores e inversores.
Palocci, hombre fuerte del gobierno de Lula, dijo que Brasil tiene ahora menos vulnerabilidad externa, crecimiento económico sostenido, mejora fiscal para la cuentas actuales y a futuro y récord de exportaciones.
Ante una pregunta, respondió: «No estoy feliz por no hacer un acuerdo, sino por la evolución de la economía. Nuestras cuentas externas están mejor. La relación deudaexportaciones es la mejor de los últimos 20 años; el crecimiento económico de 2004 fue el mejor de la década, y el de la producción industrial, el mejor de los últimos 18 años».
La economía nacional creció 5,2% el año pasado, la demanda doméstica se recuperó gracias al fortalecimiento del mercado laboral y se ha ampliado el acceso al crédito. La inversión privada repuntó casi 11% en 2004, en una recuperación impulsada por el fuerte comportamiento del sector exportador, que ha llevado a un récord positivo en la cuenta corriente brasileña.




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