27 de junio 2001 - 00:00

Aerolíneas: el gobierno vuelve a apostar a una reunión con los gremios

Nuevamente el gobierno confía en que una reunión «clave» con los siete gremios aeronáuticos hoy, destrabaría la crisis que atraviesa Aerolíneas Argentinas, aun cuando la situación ya fue definida hace diez días como «terminal» por la SEPI, la sociedad española que es la accionista mayoritaria.

Así surgió de fuentes oficiales, tras un encuentro que mantuvieron ayer el jefe de gabinete, Chrystian Colombo, y los ministros Carlos Bastos y Patricia Bullrich con los representantes de la SEPI que se ocupan del gerenciamiento de Aerolíneas, Juan Gurbindo y Emilio Cabrera
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Aparentemente la reunión transcurrió por un terreno confuso y poco directo con la conclusión por parte de los funcionarios argentinos de que primero los sindicatos tendrían que arribar a un acuerdo con la empresa por los convenios de crisis, debido a que los actuales cayeron por haberse presentado la convocatoria, y después la empresa desembolsaría dinero para hacerse cargo de las obligaciones hacia adelante, en primer lugar lo que resta pagar de los sueldos de mayo y los de junio.

La confianza del gobierno argentino en que la SEPI aportará capital se sostiene en un compromiso tomado por el gobierno español que está por encima de la sociedad estatal. Sin embargo, a cinco días de haberse presentado en convocatoria y de haber logrado que todos los gremios aceptaran negociar las condiciones laborales en la nueva instancia, la SEPI volvió a decir que no va hacer aportes de capital
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Amenaza

Esta declaración se suma a la suspensión de los vuelos dispuesta el lunes a las 15, con la excusa de una carta de la Fuerza Aérea interrogando sobre el estado psicofísico de los pilotos. Con ese documento en la mano, se afirma que la SEPI vio su oportunidad para ir al cese de operaciones, pero finalmente debió dar marcha atrás tras una gestión del ministro Carlos Bastos con el ministro de Hacienda de España, Cristóbal Montoro.

De todas formas, el cese de la actividad sigue estando como una amenaza latente. Tampoco queda claro si la SEPI puso el plazo de un mes para transferir el control de la empresa, porque en esa fecha la asamblea de accionistas debe decidir si ratifica la convocatoria a los acreedores y, en caso de no encontrar interesados, decretaría su propia quiebra.

A esta altura es muy difícil medir si el gobierno cree realmente lo que ya nadie cree: que los españoles vayan a poner dinero en Aerolíneas. «La situación está muy complicada», coincidieron hasta en la expresión dos de los funcionarios que participaron del encuentro con la SEPI
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«Ahora no es lo mismo que antes de la convocatoria, y la empresa tiene la obligación legal de pagar los salarios», dijeron voceros del Ministerio de Infraestructura. «Los sindicatos se tienen que convencer que con estos convenios la empresa no es atractiva para nadie», afirmaron en la Jefatura de Gabinete.

En realidad, los convenios colectivos cayeron y si bien puede avanzarse informalmente sobre los convenios de crisis, éstos no pueden firmarse hasta que se den varios pasos. En primer lugar, deben trascurrir los diez días pedidos por la compañía para acreditar su situación ante la jueza. Luego, la magistrada debe declarar la «admisibilidad» del concurso y sortear un síndico para que controle la operatoria de la empresa.

Dicen los abogados que conocen a la jueza Di Notto que es difícil que ésta acepte que se firmen los convenios de crisis, antes de que haya un síndico, aunque la ley no impide expresamente hacerlo. En este caso, además hay un fallo del fuero contencioso administrativo, previo a la convocatoria, que obliga a no modificar los convenios laborales
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Si bien se entiende que una vez admitido el concurso, todas las acciones judiciales que no sean penales deben recaer en el juzgado de la convocatoria, sería extraño que la jueza aceptara en condiciones por lo menos complejas desde el punto de vista jurídico que se firmen ya los convenios de crisis.

Entonces no se sabe qué espera el gobierno con la reunión de hoy con los gremios si fueron sus representantes los que impulsaron esta nueva convocatoria.

En apariencia, hay una intención de calmar los ánimos por parte del gobierno que no quiere de nuevo desbordes como los de Ezeiza de hace diez días, pero parece carecer de elementos para lograrlo: la empresa dijo que no pagará los sueldos de junio y que no aportará dinero.

Mientras tanto, siguen circulando declaraciones y versiones de todo tipo.
El vocero Juan Pablo Baylac dijo ayer que el gobierno evalúa como positivo el nombramiento de Rodolfo Terragno como negociador ante la SEPI, pero afirmó que todavía no está tomada la decisión. Horas más tarde, en el Palacio de Hacienda se dio por caída esa posibilidad.

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