Aerolíneas se paraliza y gobierno no reacciona
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Versión
El martes, el presidente Fernando de la Rúa, acompañado por el ministro de Infraestructura, Carlos Bastos, bajo cuya órbita se encuentra Aerolíneas, se entrevistó con el empresario Eduardo Eurnekian para interesarlo nuevamente en hacerse cargo de Aerolíneas.
El miércoles, el gobierno argentino se enteró sólo con dos horas de anticipación con respecto a los medios de prensa, de la decisión de la SEPI de suspender los principales vuelos internacionales de Aerolíneas.
Ayer, además de las declaraciones de Cavallo, surgió la versión de que Eurnekian podría comprar las tres empresas locales de aviación para hacer una unidad económica más eficiente: LAPA, que está en convocatoria, Dinar y Southern Winds, siendo que en esta última ya tiene 30%.
Según la versión, con esa nueva sociedad, Eurnekian podría presentarse a una licitación de las rutas que hoy opera Aerolíneas y que deben ser explotadas por empresas de bandera, lo que según el Código Aeronáutico significa que 51% de las acciones deben ser de empresarios locales (Aerolíneas es una excepción a esa regla, porque un decreto de la anterior gestión de Cavallo permite que una sociedad anónima constituida en la Argentina pueda tener más de 51% de una empresa de bandera, aunque los accionistas individuales sean extranjeros).
Las alternativas de la versión no terminan ahí e indican también que la nueva sociedad constituida por las tres empresas de aviación podría presentarse en una eventual relicitación de Aerolíneas Argentinas.
Se entiende que algo de esta naturaleza se está imaginando, pero no se sabe cuánto hay de concreto y cuánto de conversaciones muy preliminares. En apariencia, hay una convicción en los equipos de Cavallo y de Bastos de que cuatro empresas locales son demasiadas para un mercado como el argentino que además está en recesión.
Se sabe además que Eurnekian tuvo -o tiene-interés en LAPA, aunque sus dueños dijeron que la empresa no está en venta. También que al empresario, que ya controla Aeropuertos Argentina 2000, le atrae la idea de quedarse con Aerolíneas e integrar todo el negocio aeroportuario, pero que quiere a la empresa sin pasivos y con nuevas condiciones laborales.
La SEPI, por su parte, dijo que no llevará a la quiebra a Aerolíneas y que estudia a qué figura legal recurrir, o sea, que estaría buscando una fórmula que le depare el menor costo económico y político, y produzca menos impacto sobre las otras empresas españolas que operan en la Argentina.
En síntesis, Aerolíneas se va cerrando, y ya para nadie esto parece una presión para que los gremios acepten la racionalización, mientras el gobierno argentino sigue a la deriva frente a la crisis.




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