6 de julio 2005 - 00:00

Aeropuertos: difícil obra en Mar del Plata

Aeropuertos Argentina 2000 invertirá $ 3 millones en la refacción de la terminal aérea de Mar del Plata, tal como adelantó ayer este diario. Lo hará para poner en condiciones la estación de Camet de cara a la Cumbre de las Américas que se llevará a cabo en esa ciudad en noviembre próximo. Sin embargo, a esta decisión no se llegó de manera sencilla, dado que hubo más de un encontronazo entre los directivos de la concesionaria y las autoridades marplatenses. Según trascendió, el intendente Daniel Katz habría planteado la necesidad de contar con un aeropuerto «de primera» para poder competir con éxito con Bariloche como sede de la cumbre. Las obras que planteó el mandatario local habrían costado unos $ 70 millones. La gente de AA 2000 le habría respondido que Mar del Plata «es un aeropuerto que cada vez se utiliza menos desde que la Ruta 2 es autopista». Las obras que quería Katz incluían la prolongación de la pista de rodaje, lo que habría permitido recibir al Air Force One (AFO), el avión presidencial de Estados Unidos (un Boeing 747-400). Luego de la reforma que finalmente se hará, el AFO podrá llegar a Mar del Plata, pero no podrá despegar desde allí con su carga completa de combustible. Por eso, debería aterrizar en Ezeiza y repostar allí una vez culminada la reunión de mandatarios continentales. La cuestión se zanjó (a favor de lo que planteaba AA 2000) luego de que se conformara una comisión con la Cancillería y varias de las embajadas de los países participantes en la cumbre.

La reforma comprenderá unos 2.700 m2, incluyendo la mayoría de sectores de uso público y la incorporación de un área de oficinas en la planta alta del actual edificio. En la terminal de pasajeros se reformarán los accesos, se reubicarán los locales comerciales y se renovará por completo el hall principal. Además, duplicarán la superficie de la Sala VIP. También se harán sanitarios nuevos en todo el aeropuerto, se mudarán las oficinas de AA 2000 para agrandar las áreas públicas y se cambiarán todos los techos metálicos por unos de durlock. Como se ve, un prolijo «lavado de cara» (pero no mucho más) como para recibir de la mejor manera a los ilustres visitantes.

S.D.

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