29 de julio 2003 - 00:00

Aftosa: Paraguay acusó a Argentina

Pese a que los servicios sanitarios de Sudamérica coincidieron el fin de semana en declarar el alerta regional por aftosa y reforzar la vacunación, Paraguay volvió a patear el tablero ayer y acusó a la Argentina de introducir el virus en sus rodeos. La denuncia, recurrente, coincidió con la noticia de que cuatro ganaderos argentinos y otro paraguayo serían investigados en Paraguay por su presunta responsabilidad en el encubrimiento de fiebre aftosa en la frontera entre ambos países.

Un senador paraguayo encabeza las denuncias que no estarían ajenas al cambio de gobierno en el vecino país. «El epicentro de este foco de aftosa está del lado argentino, en la provincia de Salta. Con la complicidad de un ganadero paraguayo, pasaron vacunos infectados al Paraguay intentando librar del problema a los salteños», dijo a «Reuters» el senador Bader Rachid, tras pedir que el Senado promoviera la denuncia.

Desde el SENASA, que conduce Bernardo Cané, se indicaba ayer que la denuncia no es oficial, es decir, no fue emitida por el gobierno y se ratificaba la documentación de la Oficina Internacional de Epizootias (OIE) que demuestra la baja actividad viral en el país, avala la campaña de vacunación y reconoce a la Argentina como país libre.

Paraguay debió sacrificar hace dos semanas dos centenares de vacunos, ovinos y caprinos en una zona fronteriza con Bolivia y la Argentina infestada de aftosa, mientras Buenos Aires ordenó un cordón sanitario sobre el tránsito de animales desde la zona.


«Lo que al parecer ocurrió es que los ganaderos que ahora denunciamos pasaron su ganado enfermo de este lado de la frontera y luego pidieron a técnicos argentinos que hicieran una inspección, a sabiendas de lo que iban a encontrar», dijo Rachid.

•Sinceramiento

Simultáneamente, ganaderos paraguayos reunidos en San Juan Bautista (270 kilómetros al sur de Asunción) afirmaron que se oculta la existencia de focos de aftosa en el país y pidieron un sinceramiento como paso previo para enfrentar la solución del problema. Esta posición contrasta con la tradicional de autoridades y ganaderos locales que, en ocasión de denuncias de brote de aftosa, persistieron en negarlo inicialmente para reconocerlo después ante las evidencias de laboratorio, al tiempo de insinuar generalmente que la enfermedad ingresa de países vecinos.

Sin embrago, tienen más repercusiones las acciones de críticas: «Estoy convencido de que esto no involucra a autoridades argentinas, sino a un grupo de lugareños complotados para evitar la consecuencia de no haber vacunado a tiempo» contra la fiebre aftosa, agregó el legislador.

Autoridades paraguayas informaron el 8 de julio que hallaron animales con síntoma de aftosa en Pozo Hondo, dentro de un asentamiento indígena 800 kilómetros al norte de Asunción, en el Chaco, una planicie semiárida que se extiende desde el sudoeste boliviano hasta el norte argentino.


«Alvarez es yerno de Altalaz, el cual tiene una estancia llamada Laguna, a 13 kilómetros de la frontera, y es vecino de los otros tres. Todos están a menos de 25 kilómetros de la frontera y es allí el epicentro de la enfermedad», afirmó Rachid.

«Hay fotos del ganado sacrificado donde se ve la marca de esta gente en las ancas. El serotipo de los dos virus hallados en las vacas es típico del norte argentino, así que estamos más que convencidos de que el problema está al otro lado de la frontera»
, añadió el senador.

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