24 de julio 2003 - 00:00

Ahora, la Argentina negociará el ALCA

Enrique Iglesias, titular del BID, se entrevistó con Néstor Kirchner y su comitiva antes del encuentro de ayer en la Casa Blanca. En la foto el diputado Eduardo Camaño, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el ministro de Economía; Roberto Lavagna, Iglesias y el Presidente.
Enrique Iglesias, titular del BID, se entrevistó con Néstor Kirchner y su comitiva antes del encuentro de ayer en la Casa Blanca. En la foto el diputado Eduardo Camaño, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el ministro de Economía; Roberto Lavagna, Iglesias y el Presidente.
George W. Bush pidió ayer a Néstor Kirchner que la Argentina se comprometa a firmar el inicio del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) para los primeros meses de 2005. El santacruceño no sólo prometió que estará presente en ese momento, sino que dio instrucciones a los principales colaboradores que tendrán que participar en las negociaciones dentro del ALCA, para que desde ahora en adelante consideren este proyecto como una prioridad de la política exterior de la Argentina.

Este compromiso de Kirchner ante el jefe de Estado norteamericano se hará públicamente efectivo la próxima semana, cuando el ministro de Economía, Roberto Lavagna, y el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado, se encuentren entre el lunes y el martes en Montreal.
En esa ciudad canadiense, en una reunión multilateral patrocinada por la Organización Mundial de Comercio (OMC), los dos funcionarios tendrán una minicumbre ministerial bilateral con el representante comercial de los Estados Unidos, Robert Zoellick, para poner en marcha las órdenes de sus respectivos presidentes. No será un encuentro menor. Zoellick es el responsable de haber entusiasmado a Bush con la necesidad de continuar con el proyecto ALCA (que tiene el copyrright de Bill Clinton), como mecanismo de profundizar el comercio con América latina. El republicano «compró» el ALCA luego de la guerra con Irak, como una forma de recomenzar su relación con la región. Pero, a poco de comenzar con los sondeos para incorporar socios comerciales, el gobierno norteamericano comprendió que la voluntad de abrir mercados dentro de Latinoamérica era menor que la sospechada, lo que llevó a Bush a tomar la iniciativa como algo personal.

Esto quedó claro en la reunión presidencial de ayer, donde Bush insistió en que Kirchner puede contar con el apoyo explícito de su gobierno ante cualquier dificultad que encuentre no sólo en las negociaciones con el FMI, sino después, cuando deba «garantizar el desarrollo sustentable», según sus propias palabras. Bush sólo pidió apoyo para el proyecto ALCA, lo que obtuvo finalmente ayer, poco antes de terminar el encuentro del Salón Oval.

• Rechazo

Si bien la Argentina hasta ahora, y desde que llegó al poder Eduardo Duhalde, nunca había rechazado su participación y voluntad de entendimiento para integrar el ALCA, tampoco se había mostrado como uno de los potenciales socios más entusiastas con este acuerdo. Incluso la primera visión de Kirchner durante la campaña fue rechazar esta alternativa como meta básica de la política comercial exterior, para priorizar el Mercosur. El compromiso asumido ayer por Kirchner no significa, en realidad, un cambio radical de posición, sino un reacomodamiento ideológico de las negociaciones que encarará la Argentina desde el lunes de la próxima semana. Obviamente, para que haya un avance dentro del ALCA, la Cancillería local pide que desde Estados Unidos haya un gesto concreto a favor del desmantelamiento de los subsidios agrícolas que aplica ese país.

Lo que se podría negociar en concreto desde el lunes y hasta el miércoles en Canadá sería una solución intermedia. El gobierno de Bush estaría dispuesto a ir desarmando sus subsidios a las exportaciones agrícolas hacia América latina. Esto liberaría los productores locales por aproximadamente 16.000 millones de dólares anuales. En el caso de los subsidios internos, veladamente se podría aceptar que sea un tema a resolver dentro de la OMC (que se tomaría años), lo que permitiría que el ALCA comience en 2005 sin que la Argentina o el resto de los países cuestionen que Estados Unidos no acepte negociar el tema.

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