Ahora sin suerte el país se trabó
Sorprendió al equipo económico la renuncia del Bank of New York para actuar como agente del canje en la oferta a bonistas. Fue lo más importante en medio de una nueva embestida de Roberto Lavagna, quien, para disfrazar los errores cometidos por el Ministerio de Economía, volvió a hablar de conspiración contra el país. En Berlín, en la reunión de ministros del G-20 (los siete países desarrollados más los emergentes), el país, ausente por decisión de Lavagna, resultó duramente criticado. Fue la Argentina el único en no firmar así el Código de Comportamiento para Crisis Financieras, cuando debería haber sido el primero, por la situación que atraviesa. Los tiempos se complican para Lavagna: por sus constantes demoras, al FMI se le deberá pagar durante enero, febrero y marzo con reservas del Banco Central.
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Alan Greenspan dialoga con el jefe de gobierno de Alemania, Gerhard Schröder, y el ministro de Finanzas de ese país, Hans Eichel, durante la conferencia del G-20.
La decisión adoptada por el equipo económico de no participar en este encuentro anual que reunió a los siete países más ricos (G-7) junto a trece países emergentes (y que en esta oportunidad fueron doce) resultó uno de los temas polémicos en Berlín, con críticas generalizadas de los participantes.
Asistieron a la reunión los ministros de Economía y presidentes de bancos centrales de cada uno de los países.
Entre otros, participaron el secretario del Tesoro estadounidense, John Snow; el ya mencionado Eichel; el presidente del Banco Central europeo, Jean Claude Trichet, y el titular del Central brasileño, Henrique Meirelles.
Eichel fue el más explícito a la hora de lamentar la ausencia de la Argentina en la reunión: «Es una lástima que la Argentina no participe, porque creo que con ello se margina a sí misma», aseguró.
• Ausencia
Snow también fue consultado por la ausencia argentina y se limitó a señalar que desconocía los motivos porque «hace dos semanas» que no mantenía contactos directos con Lavagna. Al mismo tiempo, elogió la iniciativa de aprobar este código: «Será útil para las futuras reestructuraciones de deuda soberanas. Estamos complacidos de que esto haya sido una iniciativa del sector privado más que una inquietud inicial de los gobiernos.»
Por su parte, Meirelles opinó que la decisión de la Argentina de no participar también podría deberse a estar inmersa en medio de la reestructuración de la deuda, por lo que prefirió no hacer mayores consideraciones.
Fuentes del equipo económico aseguraron que parte de la redacción de este Código de Buena Conducta fue idea de algunas organizaciones que están presionando para que la Argentina mejore su oferta para salir del default. Puntualmente, le apuntan a Charles Dallara, director ejecutivo del Institute for International Finance (IIF), que agrupa a los principales bancos internacionales.
De hecho, esta institución aseguró que hoy publicará en su página de Internet los detalles de este nuevo código, que no fue divulgado tras el encuentro de ministros, aunque sí se conocieron sus principales lineamientos.
La mayor parte de los bancos que la integran pide -al igual que las principales agrupaciones de bonistas-al gobierno que avance con negociaciones «de buena fe», lo cual -aseguran-hasta ahora no se ha cumplido.




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