19 de marzo 2001 - 00:00

Ajuste López Murphy: buen esquema teórico y políticamente imposible

*Cualquiera de las medidas que propuso el viernes Ricardo López Murphy (impulsar algún cobro en las universidades públicas, rebaja en los salarios familiares -sur y norte del país-encarar la separación de 38.000 empleados públicos nacionales y casi otro tanto provinciales, postergar 50.000 nuevas jubilaciones y saldar lo adeudado en cuotas, eliminar pensiones otorgadas por políticos, achicar la ANSeS, quitar subsidio a combustible en la Patagonia, eliminar el Fondo del Tabaco, hacer optar a las provincias entre pagar el incentivo docente o reducirse administrativamente, IVA a espectáculos deportivos y otros) individualmente provocaría ardorosos debates y conflictos. Todas en conjunto y simultáneamente aislaban al gobierno de la mayor parte de la sociedad argentina. Fue el error.

*Nivelar al Estado en 2.000 millones de pesos es lógico y absolutamente ineludible. Si no se lo hace, habrá tasas de interés altísimas por carencia de refinanciamiento internacional, consiguiente cierre de empresas, más desempleo, embates sobre la convertibilidad, acechanza del retorno de la inflación. Sería mucho peor. Es cierto.


*Pero toda estrategia de nivelación en las arcas del Estado no se hace sólo sobre el gasto público porque lo torna socialmente explosivo. También debe operarse sobre mejorar los ingresos.

*Además, centrarse sólo en ese gasto público aleja hasta lo impensable la reactivación económica del país que de por sí ya generaría más ingresos y haría menos doloroso el necesario recorte.


*No se suponía que el flamante ministro de Economía en lugar de lanzar un plan económico se limitaría sólo al recorte del gasto. «Hemos designado tres estupendos secretarios de Hacienda: López Murphy, Daniel Artana y Manuel Solanet, para que cuiden la caja del Estado pero, ¿dónde está el ministro de Economía?». Fue el comentario más agudo que se escuchó este fin de semana. El que impactó en el gobierno y apuró la convocatoria de Domingo Cavallo y de una coalición política de apoyo.

*Los 500 empresarios que concurrieron a la Bolsa el sábado a escuchar a López Murphy siempre asisten a las convocatorias del Ejecutivo, inclusive cuando los invitaron recientemente a la Casa Rosada al tan poco serio abrazo y sesión fotográfica del presidente De la Rúa con Hugo Moyano, Armando Cavalieri, Rodolfo Daer y otros penosos personajes del corporativismo sindical. Concurrir no significa que incondicionalmente apoyen todo.


*Desde ya que nadie -salvo mayoría de políticos y sindicalistas-deja de entender que es suicida para el país mantener un Estado con un déficit de caja de 2.000 millones de dólares ahora y de 10.000 millones siempre, desde hace años. También durante la gestión Menem. Pero los que entienden también saben que junto al combate tenaz contra tal monstruoso déficit tiene que haber un plan estratégico general y de crecimiento de la economía. Lo contrario es ser meros «fiscalistas» o, en lenguaje común, «recorteros».

*Cavallo no lo es pero se tratará de controlarlo manteniendo en Economía a López Murphy, que no tiene la imaginación del cordobés pero tampoco la carga de la duplicación -o más-del déficit del Estado y llegar a romper con el Fondo Monetario durante la era Menem, como hizo Cavallo. Imaginación (Cavallo) y control (López Murphy) pueden ser una nueva fórmula de manejo económico en esta crisis nacional.


*Además, las grandes firmas -muchas de ellas monopólicas derivadas del Estado a particulares por las privatizaciones-representadas por esos 500 empresarios del sábado, no asumen más de 20% de las fuentes de empleo para los argentinos. Están, además, los otros, 80%, entre comerciantes, empresas medias y pequeñas y los que prestan servicios, los proveedores y otros. Todos agobiados por una recesión de 33 meses -la más larga en la historia del paíscon sus cadenas de pagos rotas, caída de ventas y falta de crédito.

*Esas grandes empresas, por otra parte, apoyaron -e hicieron bien-a FIEL, crisol del actual equipo económico en el gobierno, pero no debieron imaginar que al correcto análisis de los males estructurales del Estado argentino no le habían agregado el estudio de ninguna estrategia de crecimiento, ni las formas políticas de hacer digerible su corrección. Una estrategia más que no sea para la emergencia porque es cierto que a mediano plazo, si un Estado deficitario no lo estruje, realmente el sector privado es el que hace avanzar a un país.


*¿Tenía el equipo de López Murphy otra alternativa que limitarse a enfrentar brutalmente a la sociedad y al mundo político que anunciarle con tanta crudeza el necesario recorte del gasto público, como lo hizo? Sí. Requería tacto político, audacia de estadistas y haber destinado tantas horas de estudio también al tema crecimiento en emergencia.

*Por ejemplo. Si el equipo de FIEL se decidió a enfrentar a la totalidad de las provincias, lo que anulaba toda posibilidad de apoyo político, debió tener la audacia de enfrentarse también a países limítrofes -aunque más no sea por un período de años-anunciando que cortaría la emigración hacia la Argentina, que es el país receptor de la desocupación de sus vecinos, elevando la propia a 15%, que será más si saca 38.000 empleados públicos y las fronteras siguen abiertas a esa emigración. Enfrentar críticas de «xenofobia» es duro. ¿No lo es peor enfrentar estudiantes y profesores en la calle, alumnos sin clases o los consabidos «paros generales»? Salvo una poco creíble estrategia («yo anuncio lo malo, vos asumís luego, suavizás y arrancás con consumo») entre Cavallo y López Murphy, se equivocó este último.


*Pudo anunciar un plan -vasto y barato-de reingreso al país de más de 60.000 millones de dólares de argentinos en el exterior. Aunque fuera mínimo el reingreso de tanto dinero de afuera, porque el panorama actual del país no es alentador, podrían haber cubierto algo de los 2.000 millones de dólares que ahora necesita imprescindiblemente recortar del presupuesto. Esto no evitaría tal recorte -que es imprescindible hacerlo hay que decirlo siempre-pero lo graduaría en el tiempo. Haría enfrentar la oposición a cada recorte individualmente, y no como hasta ahora se vio, todas las reducciones juntas y simultáneas porque esto es impolítico e impracticable. Inclusive se anunciaron medidas de largo plazo que, aunque correctas (el esquema Solanet de reducción del Estado) no era necesario agitarlas ahora.

*
No es cierto, como se afirma con ligereza, que el país no acepta más subas de impuestos. No las acepta si los mayores impuestos son al consumo, a los sueldos de la clase media, a los autos, a los combustibles, a los comerciantes, al agro, a la producción. Pero sí acepta impuestos a la riqueza, por caso en el más ostensible de sus síntomas: la calidad de los inmuebles, por ejemplo. Ningún rico vive en una vivienda pobre. Economistas con formación, como son los de FIEL, tienen obligación de conocer qué hizo Francia en su historia en inmuebles para nivelar socialmente a su país.Aquí no hubieran tenido creaciones así la adhesión de los ricos, desde ya, como tampoco en Francia en su momento, pero hubieran nivelado o encaminado la mejor distribución del ingreso. Esto y no la dureza por si trae apoyos políticos.

*Entre otras medidas, hubiera parecido más justo el necesario recorte del presupuesto del Estado. Satisfaría a los organismos internacionales y permitiría, con más ingresos, graduar el recorte. Nada de eso hubo en los anuncios de López Murphy. Ni siquiera la mención -que hubiera ayudado-de aportes menores como la venta de preciados terrenos del Estado o los residuales de empresas públicas tras las privatizaciones. Sólo habló de privatizar la Lotería Nacional, Casa de Moneda y «bienes» no aclarados del Estado. Es poco y lento. Es como si se hubiera buscado, deliberada y, en definitiva, tontamente, ser brutal con la sociedad argentina anunciándole sólo dónde va a sacrificarse y no dándole el alivio de que por algún mayor ingreso puede tener un respiro. Es como decirle a un hombre que le tienen que sacar ineludiblemente el hígado, los riñones y el corazón, o se muere -y realmente se muere-pero no le agregan que hay una nueva máquina inventada que permite vivir sin esos órganos. Aunque sea una ilusión.

*Así presentada, erróneamente, la situación poco y nada podía recibir de apoyo político el ministro y su planteo.


*Que se hayan ido las figuras entorpecedoras en el gobierno del Frepaso a la gente común no le interesa y a los que analizan más a fondo les pareció conveniente. ¿A quién le puede importar el alejamiento de Graciela Fernández Meijide? ¿O una Nilda Garré que como secretaria de Interior ni siquiera podía llenar con pedidos de audiencia los días que destinaba a ese fin? ¿O un Federico Storani a quien las fuerzas de seguridad no respetaban por tener el corazón entre los manifestantes callejeros y no entre los que debían disuadirlos, en salvaguardia del orden y del Estado? ¿De qué servía un ministro «del Interior» como Storani a quien los gobernadores ignoraban para entenderse sólo con Chrystian Colombo? ¿O un Ricardo Mitre nada menos que «secretario general de la Presidencia» sólo para darle un título, un sueldo y un puesto al Frepaso cuando, pese a la obligada cercanía, no contaba con ninguna confianza de parte del primer mandatario? ¿O un Juri, ministro de Educación, que no hizo nada, ni siquiera seguir los pasos de su hábil antecesor, Juan Llach? El único alejamiento que podría lamentarse del Frepaso es Marcos Makón.

*En cambio, podían retornar al Ejecutivo hombres sorpresivamente hábiles que la torpeza frepasista obligó a alejar como el ex ministro de Trabajo Alberto Flamarique. O quizá sumarse al gobierno radicales que han demostrado, en la práctica, ser austeros administradores, como el ex gobernador de Córdoba Ramón Mestre.


*El Frepaso se replegaba a lo único que sabe bien y donde se siente cómodo: hacer oposición. Lo fácil, pero sin tener soluciones alternativas. Y sabiendo que si otra «alianza» como estrategia electoral lo llevara al poder, la Argentina entraría de nuevo en hiperinflación y cesación de pagos.

*La solución política ideal era que Cavallo, con retoques, lograra lo que López Murphy con su rudeza impolítica no logró: acercar «poder real» al gobierno que hoy sólo está en los gobernadores peronistas de grandes distritos. Hoy esta posibilidad está indefinida y más cercana la del Frepaso en su segundo reingreso al gobierno. Es mucho menos de lo que esperaba Cavallo, que quería a De la Sota, Reute-mann y Ruckauf en apoyo.


*Planteado sólo como un recorte de gastos, sin ingresos a intentar, el gobierno y López Murphy tienen pocas o ninguna chance de conseguir apoyos políticos. En un fin de semana se dieron cuenta y se movilizaron. Alienta.

*La única picardía política que encerraban los anuncios de López Murphy es enfrentar a cada provincia con la alternativa de pagar ellas, como se intentó endilgarles, el Fondo de Incentivo Docente o no hacerlo y gastar el FONAVI (viviendas) y FEDEI (Fondo para Electricidad). Pero la pretensión de llevar a las provincias la huelga de docentes, porque no cobran su aumento, o de empleados públicos porque al pagarles a los docentes deben ser racionalizados ellos, es utópica: los paros serán nacionales y pocos individualmente provinciales. Es obvio. Siempre estará la alternativa de echarle la culpa al gobierno nacional. Más si la tiene.


*Sin el apoyo de los gobiernos provinciales -sobre todo los peronistas-, en este contexto planteado, quedaban pocos afuera que puedan aportar. Domingo Cavallo, si lo hace, prácticamente quiere la suma del poder público.

Cavallo más que el apoyo que le manifiesta hoy el Frepaso (sueñan con un Cavallo «socialista», distribuidor mágico de riqueza sin hacer ajustes y que igual mantenga la confianza externa e interna de los mercados -algo imposible-) sabe y consultará a los gobernadores. Estos no pueden darle el aval que ya les pidió desde hace días sin saber qué va a hacer. Saben que De la Rúa no tiene para Cavallo la ejecutividad de Menem en el pasado ni tampoco tiene «las joyas de la abuela» (empresas públicas, pésimamente administradas desde el Estado y carcomidas por los sindicatos) para privatizar e ingresar grandes fondos que disimularon los despilfarros presupuestarios del menemismo.

*Carlos Ruckauf le respondió al gobierno ya con una propuesta o «plan» tan imposible de cumplir como el anunciado de López Murphy y, además, con indisimulada base electoralista hacia su eventual candidatura presidencial. Para colmo la «propuesta Ruckauf» supone que el más grave de los problemas, el déficit desbordado, se cubre con la simpleza de decir «recaudamos más», como si fuera fácil en una Argentina con 33 meses de recesión y empresas semiparalizadas.


*Carlos Menem está en cosas chicas. Que le reconozca De la Rúa los logros de sus 10 años de gestión, aunque no diga una palabra de que tampoco hizo nada para bajar el exceso del gasto público del Estado. Además, Menem insiste en una dolarización que puede ser discutible o no pero que ciertamente no es en absoluto una prioridad. Ni una solución hoy. Dolarizar salva sólo el riesgo de devaluación, no de default del país ni del enorme déficit del Estado, salvo que se piense que el bache se cubre emitiendo dólares...

*Del Frepaso y del alfonsinismo ni De la Rúa ni López Murphy ni ningún otro que se agregue pueden esperar nada útil salvo tener menos opositores. Buscan mantener la «alianza» para el fin más atentatorio contra el país: ganar actos electorales a adversarios más coherentes para asumir ejecutivos nacionales, provinciales o municipales sin ninguna chance de éxito de gestión por la incoherencia de la base política de sustento. El caso de Córdoba -cuna de hábiles hombres públicos-donde un gobernador como Mestre optó por arriesgarse a perder -y perdió frente a De la Sotapara no asumir con un poder menguado, de apoyo incierto, y rechazó la «alianza» con el Frepaso en su provincia es una excepción en la Argentina. Podría haber perdido igual pero Mestre no jugó con Córdoba para dejarla desgobernada y debilitada como hoy acontece con la Argentina por un aliancismo meramente electoral.


*Es cierto que con el utopismo de López Murphy, la alarmante falta de imaginación de su equipo de colaboradores y la carencia de visión política y administrativa del presidente De la Rúa poco se podía esperar por la utopía en juego. Pero no hay otra variante que readaptar y graduar este ajuste -jamás suprimirlo totalmente-, sumarle políticas audaces para compensarlo en lo inmediato con una planificación de ingresos que, además de permitir tal graduación, acerque verdaderos apoyos políticos y no el de especuladores electoralistas. No hay mucho tiempo: desde el 15 de abril hasta mayo, en que ingresará otro aporte del Fondo Monetario Internacional dentro del «blindaje», habrá un faltante en la caja del Estado nacional de 700 millones de dólares. Los que desde hoy protestarán por cobrar menos desde el Estado pueden pasar a no cobrar nada.

*Un plan completo -menos gasto pero más gradual compensado con más ingresos-es solución real que traería apoyo político y la consiguiente ayuda externa para salvar ese bache.


*Como es difícil escapar de este esquema sobrevolarán desde hoy en la Argentina muchas soluciones: desde meter mano en las reservas del país (con 26.000 millones de dólares superan los dos tercios que les exige la Ley de Convertibilidad y un tercio en títulos públicos dolarizados) hasta sumar de nuevo a Chacho Alvarez al gabinete nacional como ministro.


Ver EL PLAN LÓPEZ MURPHY PARA BAJAR EL GASTO

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