Este fin de semana quedó confirmado algo que adelantara Ambito Financiero en exclusividad el viernes: no es tan importante para el Fondo Monetario Internacional una nueva ley de coparticipación para distribuir los fondos de ingreso nacional entre Nación y provincias, y sí la ley de responsabilidad fiscal. Concretamente, se confirmó que al FMI no le interesa tanto si, por ejemplo, a la provincia de Buenos Aires los propios argentinos deciden darle más fondos coparticipables que a una provincia como Santiago del Estero, hoy muy mal administrada por la inutilidad del fiscal Pablo Lanusse, que ni idea tiene del cargo al que fue destinado (inclusive quiere modificar la Constitución de esa provincia que desconoce). Lo que al Fondo le interesa es que si eso resolvieron dentro del país en lo fiscal, no vengan luego a Santiago los Juárez (cada día los reclaman más al ver el desempeño del interventor Lanusse que los suplantó por decisión de Kirchner) y quieran repararlo emitiendo una cuasi moneda provincial o asumiendo un enorme déficit. Lo mismo si se diera el caso en Santa Cruz, otra provincia de las peor administradas, en este caso por Sergio Acevedo que tiene el récord de empleados públicos provinciales sobre los restantes 23 distritos del país. Si deciden bajar la coparticipación porque tiene, junto a la mayor burocracia estatal, la única reserva provincial en el exterior, no sobrevenga después que caiga en déficit porque le hubieran bajado la coparticipación. Hábilmente, Kirchner jugó la carta de la ley de coparticipación -inclusive forzando desde el orden nacional aumentos a empleados públicos que sabía las provincias no podrían afrontar recurriendo al Presidente y comprometiéndose con él- pero en realidad sabe que le recompone su relación con el Fondo la ley de responsabilidad fiscal, como en Brasil: gobernador que se bandea termina en juicio penal o intervención. ¿Qué va a hacer aquí Eduardo Duhalde, cuyas gestiones ejecutivas siempre se basaron en desfondar a los organismos del Estado en planes clientelistas, sea el Banco Provincia de Buenos Aires o la propia provincia que, junto con Carlos Ruckauf, las llevaron a elevados déficit? ¿Querrá que Felipe Solá, habitualmente un administrador correcto y serio con la menor burocracia del país en empleo público, se arriesgue a ir preso o vea su provincia intervenida -algo que agradaría mucho a Néstor Kirchner- por no cumplir una ley de responsabilidad fiscal si es aprobada, frente a la demagogia y el clientelismo permanente para mantener poder que requiere Duhalde? Vienen días muy difíciles, de discusiones sobre temas realmente de fondo.
Sin embargo, y ante la llegada inminente de los técnicos del Fondo, el Poder Ejecutivo decidió separar las condiciones fiscales que deben respetar las provincias de la repartición de ingresos (la clave de la nueva ley de coparticipación) para acelerar las negociaciones con los visitantes.
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