Lentamente, en medio de un contexto de incertidumbre y sobrante de pesos, las empresas están empezando a generar una nueva especie de “SENEBI financiero”, un mercado en el que se pactan colocaciones entre corporaciones mano a mano. Se trata de préstamos por importes equivalentes a entre u$s5 millones y u$s15 millones que están ocupando el lugar que han dejado de lado en el último trimestre las tradicionales Obligaciones Negociables (ON).
Al igual que con el CCL, empresas pactan créditos de forma bilateral
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El tipo de operatoria tiene el mismo principio que el Segmento de Negociación Bilateral que rige para el mercado extra bursátil, en el que inversores o empresas compran y venden bonos para conseguir dólares en lo que se denomina Contado con Liquidación. En este caso, una empresa a la que le sobran pesos le presta a otra que los necesita.
Christian Torrado, senior Manager de Finanzas Estructurada en PwC Argentina, explicó a Ámbito que “se trata de compañías multinacionales, más que nada, que están con exceso de pesos y no pueden mandar dólares a sus casas matrices”. Del otro lado, también hay otra empresa grande que generalmente son de rubros que andan bien, como energía y agro, que necesitan fondos. Torrado señaló que algunas firmas buscan crédito para una planta nueva o abrir un parque eólico. “Se arma entonces un préstamo entre privados en el que el instrumento generalmente es el mutuo, donde se pone una garantía del lado de la tomadora y se hace ‘dollar linked`”, explicó. En estos casos, las garantías son reales, es decir, una hipoteca sobre una propiedad de la empresa y las tasas de interés oscilan entre 0,5% y 3% en dólares. “Eso a la empresa prestadora le sirve porque se resguarda contra una posible devaluación”, señaló Torrado. Los plazos de estos préstamos son de “largo” para lo que son los estándares del mercado local, de entre 24 y 36 meses, que es algo equivalente a una colocación de una ON.
Una de las explicaciones para que surgiera el nuevo “SENEBI financiero” tiene que ver con la complejidad que tiene armar una colocación de un bono privado en el mercado de capitales. Se demora en promedio unos cuatro meses y se necesita armar un prospecto de unas 60 carillas para que la Comisión Nacional de Valores le de el visto bueno. Si Argentina estuviera en un contexto económico normal, uno que no se altere frente a un contexto electoral, las emisiones seguirían sin ningún problema. Pero la realidad es distinta. Las empresas que están saliendo ahora a colocar ON comenzaron entre julio y agosto y se trata de aquellas que no tienen mayores problemas porque su flujo de ingresos está determinado por exportaciones. Las que no tienen esas condiciones prefieren esperar a que pasen las elecciones y se establezcan las nuevas reglas económicas para volver al mercado.
Según indica un estudio elaborado por PwC sobre colocaciones en el mercado de parte de las empresas, los montos se desplomaron 57,6% desde julio de este año. En ese mes se hicieron colocaciones por $82.806 millones y en octubre bajaron a $35.100 millones. En fideicomisos bajaron 76% desde $17.024 millones a $4.103 millones. “Durante este mes el monto emitido, tanto de Obligaciones Negociables como Fideicomisos Financieros, sufrió una fuerte baja producto del contexto de inestabilidad actual”, señala el informe de PwC. “Históricamente entre noviembre y diciembre no se hacen muchas cosas porque es cuando los gobiernos suelen tocar alguna variable, que en general es el dólar”, explicó el analista de PwC. Torrado señaló que “por eso las perspectivas de 2022 son buenas, porque los instrumentos que hay son buenos y tienen buenas tasas, mas que nada que las que están atadas al dólar”.
Los instrumentos que se mantienen con buena dinámica, aunque con montos bastante menores, son las Obligaciones Negociables Pyme. Según indica PwC siguen batiendo récords. En octubre se negociaron por $497 millones. Una de las razones por las que sigue funcionando ese segmento es por la rapidez para elaborar la colocación. Torrado explicó que el trámite solo es de un mes y el prospecto es de solo dos carillas. En comparación con los trámites que tienen que hacer las grandes empresas, es muy poco. Además, los títulos de las pymes tienen garantías bancarias y son de bajos montos. Es decir, siguen siendo atrayentes para inversores. “Las chicas siguen andando bien. En el último mes salieron 10 Obligaciones Pymes Garantizadas y de esas siete eran nuevas en el mercado”, destacó el analista de PwC.
Carlos Lamiral



