Roberto Lavagna y su equipo económico tienen en estos días creciente preocupación por los primeros pasos que dio el presidente Néstor Kirchner en materia fiscal. Aparentemente los técnicos que acompañan al ministro de Economía, tanto los actuales como los que estuvieron durante la gestión de Eduardo Duhalde, coinciden (por ahora sólo en conversaciones informales) en que es evidente que el actual Presidente no tiene la misma intención de mantener a rajatabla las cuentas fiscales.
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La primera visión sobre este comportamiento lo obtuvieron los integrantes del equipo económico actual antes de la asunción del nuevo Presidente. En un encuentro informal con Lavagna y otros integrantes de su equipo, Kirchner aseguró que si bien es necesario lograr las metas de superávit primario acordadas con el FMI y buscar un acuerdo de mediano o largo plazo; no está mal utilizar el dinero que exceda a estas metas para aumentar el gasto público.
Fundamentalmente si este dinero se usa para paliar y cerrar conflictos sociales.
Incluso en este encuentro Kirchner se interesó por conocer la cifra a la que podría llegar este sobrecumplimiento de las metas. Un dato quedó grabado en la mente de Kirchner. En el primer trimestre del año, la Argentina superó en casi 200 millones de pesos la meta de $ 1.500 millones de superávit acordada con el FMI.
El jefe de Estado durante la primera semana de gobierno, ya aumentó los gastos por afuera del presupuesto en casi $ 630 millones. Esta semana la cifra llegó a los $ 690 millones al comprometerse el Presidente a girar $ 60 millones a San Juan para solucionar un conflicto generado por deudas en el sector público provincial. Nuevamente, y como en el caso de Entre Ríos de la semana pasada, Kirchner echó mano del préstamo de 400 millones de dólares provenientes del Banco Mundial destinado a saldar deudas con maestros.
La preocupación es el método de acción del Presidente. Aparentemente toma primero la decisión y luego la comunica a Economía para que haga el movimiento financiero correspondiente. Uno de los responsables de manejar las cuentas públicas reflexionaba ayer ante este diario que «lo que notamos a simple vista y sin mucho tiempo de análisis, es que es un estilo completamente diferente al de Duhalde. El ex presidente en esta medida respetaba las cuentas públicas y no autorizaba ningún gasto por fuera del presupuesto. Kirchner, aparentemente, no piensa igual. Lo que no sabemos es el límite de esta acción».
•Proyección
La interpretación del elenco de Economía, es que para el Presidente sería política de gestión disponer del dinero que no esté comprometido con las metas fiscales acordadas con el FMI. En el Palacio de Hacienda esperan que los $ 7.150 millones de recaudación de mayo de 2003, junto con el mantenimiento del nivel de gastos del mes pasado, generen un superávit primario superior a los $ 1.300 millones. Como la meta fiscal comprometida con el FMI para el segundo trimestre del año es de $ 3.000 millones de superávit primario, la proyección para junio arroja un resultado positivo de casi $ 3.250 millones. Esto es unos 250 millones más que lo acordado con el Fondo. Kirchner respetaría la meta de $ 3.000 millones, pero sin embargo, según temen en Economía, contabilizaría los $ 250 millones como disponibles para aumentar el gasto por encima del presupuesto nacional y aptos para ser utilizados en la solución contable de conflictos sociales y para comenzar con su plan de obra pública junto con los $ 1.500 millones ya incluidos en el cronograma de gastos para todo 2003.
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