8 de mayo 2002 - 00:00

Anne Krueger exigió que se apruebe ya la nueva ley de quiebras

La número dos del FMI, Anne Krueger, presionó para que el gobierno transforme en un plan «sustentable» el «Documento de 14 puntos» que se firmó con los gobernadores, al tiempo que exigió la reforma de la Ley de Quiebras a más tardar esta semana. «La situación permanece vulnerable, y por eso es esencial que el nuevo equipo económico actúe rápida y decisivamente», dijo Krueger al hablar en la 32ª Conferencia del Consejo de las Américas que se realiza en el Departamento de Estado. La funcionaria se negó a hablar sobre el plan económico que estaría preparando para la Argentina con el consentimiento del grupo de los siete países más desarrollados del mundo. Krueger destacó que las provincias estén incluidas en el recorte de gastos y las instó a dejar de emitir bonos. La funcionaria dijo que ya hay una misión del FMI trabajando en la Argentina y que se está preparando otra de nivel técnico si se acerca el acuerdo.

Anne Krueger exigió que se apruebe ya la nueva ley de quiebras
Washington - La subdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Anne Krueger, dijo que espera que esta semana se apruebe la derogación de la Ley de Quiebras y la de "subversión económica", pero se negó a dar precisiones sobre el plan económico que está preparando para la Argentina.

La número 2 del FMI señaló ayer que se siente alentada por las conversaciones que mantuvo con el ministro de Economía, Roberto Lavagna, sobre el nuevo plan económico.

«Se hicieron progresos en marzo y abril en el desarrollo de importantes bases de un programa económico exhaustivo»,
señaló la funcionaria, al hablar en la 32ª Conferencia del Consejo de las Américas en Washington.

«Nuestros primeros contactos con el ministro Lavagna nos alentaron a pensar que habrá continuidad en nuestras discusiones y que el nuevo equipo se moverá con rapidez para consolidar y seguir construyendo a partir de los progresos que se hicieron en los meses previos»
, señaló.

«La situación permanece vulnerable y por eso es esencial que el nuevo equipo actúe rápida y decisivament e», dijo la funcionaria.

«No puede haber dudas sobre el compromiso de la comunidad internacional para ayudar a la Argentina a salir de la crisis actual, pero este apoyo debe ser para un programa fuerte y completo», que recupere la confianza del propio pueblo argentino, añadió en la conferencia sobre «Nuevas realidades en el hemisferio».

Según Krueger, «el nuevo equipo debe avanzar rápidamente en la consolidación y ampliación» del progreso realizado al acordar el plan de 14 puntos con los gobiernos provinciales.

«Ahora ese plan debe ser desarrollado en un programa consistente y sostenible», afirmó.

«Para ello, algunos de los pasos que se deben tomar incluyen restaurar el orden en el sistema bancario, el sistema de pagos y el mercado de cambios»,
indicó.

Además sostuvo que
la Argentina debe modificar la Ley de Quiebras y derogar la ley de subversión económica porque «su marco legal debe ser consistente con los estándares internacionales». Sin estos cambios, estimó, «será muy dificultoso (para el país) que vuelva a fluir el crédito y los inversionistas privados recuperen la confianza, sin la cual será difícil recuperar el crecimiento». «Las normas tendrán que adoptarse esta semana, y se adoptarán», agregó.

Krueger dijo que
una misión técnica del FMI está ya en la Argentina trabajando sobre el programa económico y que otro equipo técnico se está preparando para viajar al país en breve.

Krueger también señaló que el gobierno de Duhalde debe corregir la debilidad fiscal y reforzar la red de seguridad social. Pero la «reconstrucción de la confianza sigue siendo la base para un crecimiento a mediano plazo y requerirá reformas estructurales clave que preparen el camino hacia una posición fiscal sostenible», afirmó la número 2 del FMI.

• Bonos

La número 2 de la entidad multilateral valoró «la inclusión de las provincias en el acuerdo con el Fondo», pero pidió que «éstas (por las provincias) dejen de emitir papel que circule como moneda», en referencia a los bonos provinciales.

La funcionaria del Fondo destacó asimismo las dificultades de reestructurar la deuda pública argentina al señalar que los tenedores de bonos privados están desperdigados por todo el mundo, incluidos 25.000 en Japón, 5.000 en Alemania y 10.000 en Italia.

La vicedirectora del FMI que al referirse a la región aludió permanentemente a la crisis argentina y sus efectos sobre el resto de los países, dijo que pese a que
«la situación sigue volátil y riesgosa -en la Argentina-igualmente somos optimistas y en que superará los desafíos para sobrellevar esta crisis». Respecto al plan que tendría el FMI para la Argentina, tal como anticipó el lunes el subsecretario del Tesoro Peter Fisher, Krueger evitó dar precisiones. No obstante, indicó que hablaron con personalidades argentinas e internacionales sobre el tema.

«El programa para recuperar el país tiene que ser fuerte y exhaustivo»
, dijo y destacó la «continuidad» de las conversaciones con el equipo económico.

Reconoció que
el ajuste que está pidiendo el Fondo «tiene un límite, por la contracción de la economía y el tema social».

Krueger, habló en general de América latina y en particular de la situación argentina y señaló que por un lado «esperamos una desaceleración del crecimiento para América latina», pero se mostró «conforme de que los efectos de la crisis argentina no se hayan propagado todo lo que podrían haberlo hecho» sobre la región.

En cuanto a los efectos de la crisis argentina sobre el resto de Latinoamérica dijo
«fue apenas un poco más importante en Uruguay, pero sólo al principio, ahora ya no afecta».

Respecto de las expectativas de crecimiento económico en países de América latina, destacó que Brasil y Colombia crecerán entre 1 y 2% y Chile más de 3% en 2002. De todos modos, vaticinó que
«el ritmo común de todos tenderá a desacelerar, y la desaceleración más importante se dará en la Argentina».

Admitió que las dificultades de la Argentina no impidieron el acceso de inversores externos al mercado de capitales de América latina.

Consideró que esto obedeció a que
«la propagación de la crisis argentina fue modesta, porque hubo una buena administración macroeconómica, con tasas flotantes, en el resto de los países». Aseguró, además, que «son pocos los países que tienen una vinculación comercial estrecha con la Argentina. El mercado argentino no es demasiado importante para el resto de América latina», re-marcó.

«Este problema de la Argentina se esperaba, y entonces dio tiempo a que los inversores se acomodaran, y así encontró a los bancos, especialmente, con poca exposición, porque había dentro de las carteras de inversiones mayor discriminación y diversificación», agregó.

A modo de ejemplo señaló que en 1998, la participación de bonos argentinos en las carteras de inversiones de los bancos
«era de 30 por ciento, pasó a 15 por ciento a fines de 2000 y ahora es sólo 2 por ciento».

Estimó que a futuro la región tendrá mayor impulso con un crecimiento colectivo de 4 por ciento para 2003, «excluyendo a la Argentina».

De todos modos no descartó que «el contagio de la crisis argentina pueda intensificarse y provocar vacilación en los inversores», externos.

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