La Cámara de Diputados terminó de aprobar ayer el Presupuesto Nacional 2007. Como es usual, el Senado nunca introduce modificaciones a lo votado en la Cámara baja por lo que la ley saldrá en algunos días tal como fue sancionada. Dos días se tomaron los legisladores para debatirlo, aunque la realidad es que el tramo importante se resumió ayer en los cierres de discursos de los jefes de bloque y la votación en particular.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Quedaron así convalidados todos los pedidos del Poder Ejecutivo -las modificaciones fueron mínimas-, a pesar de las protestas constantes de la oposición por la inexistencia virtual de esta ley. Su contenido puede ser íntegramente modificado por el Poder Ejecutivo después de que este año se garantizara superpoderes perpetuos al rectificar el artículo 37 de la Ley de Administración Financiera y los Organos de Control del Estado.
Ayer por la mañana los diputados volvieron del cuarto intermedio en la sesión que había comenzado el día anterior. El kirchnerismo, como en otros casos, había aplicado el pragmatismo: inició la sesión el miércoles y anunció inmediatamente que la votación sería al día siguiente. Consiguió así que durante horas se agotaran los discursos de legisladores en un recinto casi sin espectadores ya que sabían que nada iba a resolverse ese día. Terminaron con esa fórmula con el máximo tedio del debate presupuestario, aunque con el costode no haber casi discutido el proyecto.
Ayer por la mañana los legisladores comenzaron a regresar al recinto y las 14.15 aprobaron en general el proyecto por 143 votos a favor, 77 en contra y 6 abstenciones.
Temas conflictivos
Si bien las sorpresas no fueron muchas, el proyecto tiene incorporadas algunas disposiciones sobre los temas más conflictivos que el gobierno enfrentó en los últimos tiempos.
Por ejemplo, la autorización al Poder Ejecutivo para subir el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias para beneficiar a los trabajadores en relación de dependencia. La merma que esa decisión producirá en la recaudación será financiada con los ingresos del Fondo Anticíclico.
Ese artículo nació como el primer intento de solución al conflicto con los trabajadores petroleros en el sur, aunque después quedó opacado, por insuficiente, por otras medidas que el gobierno tomó en relación a ese conflicto, como la de pedirle al moyanista Héctor Recalde que redactara exenciones a Ganancias a medidadel Convenio Colectivo de los petroleros.
También quedó consagrado el otorgamiento de una partida especial de $ 4.100 millones para «garantizar la movilidad» de los haberes previsionales durante 2007. Esos fondos permiten, como establece el propio presupuesto, un incremento de 13% en las jubilaciones desde el 1 de enero. Pero tampoco en este caso alcanzó para cumplir con el fallo de la Corte Suprema que ordenó al Congreso garantizar la movilidad.
De hecho, al fijar un monto, el gobierno siguió el camino de la Ley de Solidaridad Previsional que prevé incrementos sólo hasta el límite de los recursos destinados en el Presupuesto de cada año. No es, claramente, el espíritu de ese fallo de la Corte.
Jubilación mínima
En el Presupuesto se dispone, además, otra novedad. Se fija el haber mínimo jubilatorio para todo el año en $ 530.
Para aprobar el proyecto el gobierno contó ayer con la ayuda de los aliados del Peronismo Federal y algunos transversales, que le permitieron desarticular la unidad que consiguió toda la oposición que había firmado un dictamen conjunto.
Desde el radicalismo, Fernando Chironi reivindicó ese dictamen común acordado entre la UCR, PRO y el Justicialismo Nacional -el ex duhaldismo lavagnista- que tiene como coincidencia esencial el rechazo a los superpoderes permanentes que se otorgaron este año al jefe de Gabinete para modificar el monto y destino de las partidas presupuestarias, sin importar el cambio de finalidad o jurisdicción.
El presidente del bloque Justicialismo Nacional, Jorge Sarghini pronunció uno de los discursos más duros de la tarde: «Una proyección de crecimiento tan bajo, de 4%, dejará un gran excedente de partidas que luego, con los superpoderes, el gobierno puede distribuir a discreción», dijo. «El gobierno basa su política económica en el tipo de cambio flexible y en el superávit fiscal. Entonces, pregunto ¿me quieren decir dónde está la justicia social en esos pilares?».
Desde el PRO, Federico Pinedo, reconoció que Kirchner «es un buen administrador de los grandes números pero no sólo es importante lo cuantitivo sino lo cualitativo».
Y el ARI, si bien compartió la idea de radicales, lavagnistas y PRO de atacar los superpoderes, no quiso aparecer en esa foto opositora: «Me cuesta entender a los legisladores lavagnistas que se horrorizan por los superpoderes y los acompañaron con su voto en años anteriores», les dijo el arista Adrián Pérez.