21 de febrero 2003 - 00:00

Apuran acuerdo para que no suban naftas

El ministro Roberto Lavagna aseguró ayer que no subirán los combustibles, aun cuando el petróleo está en precios máximos históricos. La declaración sonó extemporánea para un gobierno que nunca aplicó controles de precios. El ministro fue más allá y dijo que aplicará una retención de 100% a la exportación para la parte del precio que supere 30 dólares. Estas declaraciones se enmarcan en un escenario complicado porque una de las productoras internacionales que operan en el mercado local por ahora no quiere firmar el convenio para renovar la tregua de precios. Por eso, Lavagna puede estar presionando para que haya acuerdo, o quiere algo más que el convenio, aprovechando los altos precios del petróleo. Las empresas más importantes que operan en el país insisten en que el acuerdo se firmará y que asegurarán al gobierno que no habrá aumentos y que no faltará gasoil para la cosecha.

Las productoras de petróleo y las refinadoras que no tienen materia prima propia cerrarían hoy el acuerdo para elevar lo antes posible al gobierno una propuesta por la cual seguirá la tregua en precios de combustibles al público que empezó el 2 de enero, y se asegurará el abastecimiento de gasoil para levantar la cosecha, y evitar que se repita la situación del año pasado cuando hubo faltante del producto y sobreprecios.

Ayer, sólo una de las empresas productoras -de origen norteamericano- se oponía a renovar el convenio firmado en enero y que vence entre el lunes y martes, cuando se cumplan diez jornadas hábiles consecutivas en que la variedad West Texas Intermediate cotiza por encima de 35 dólares.

El resto de las productoras tiene la convicción de que la situación se solucionará en las próximas horas, cuando llegue una respuesta de la casa matriz de la productora que por ahora objeta renovar el convenio. Del lado de las refinadoras se advierten mayores dudas y llegó a afirmarse que no habrá acuerdo y que subirán los precios
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En principio, esta declaración parece una presión para que el convenio se cierre, porque todos los actores del negocio tienen la convicción de que no hay espacio político para subir los precios, y mucho menos si un aumento resulta acompañado por la porcentualización del impuesto a los combustibles, que se votaría la semana próxima en Diputados, y que potenciará cualquier incremento que instrumenten las empresas.

En este contexto, el ministro Roberto Lavagna salió ayer a endurecer su posición frente a las petroleras, y dijo que «si persiste la suba del petróleo por razones ajenas al mercado, el gobierno se apropiará de esa renta extraordinaria, para destinar los recursos a otros fines».

Lavagna dijo que aplicará retenciones a la exportación de 100% para la parte del precio que exceda 30 dólares. En tanto, hace dos semanas en Senadores había dicho que «si ante el alza de la cotización internacional, suben los precios de los combustibles, se aplicará una retención de 100% para lo que exceda 35 dólares»
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• Llamativo

El ministro dijo también que «no va a haber aumentos de precios», lo que resulta por lo menos llamativo para un gobierno que ni aun en los momentos de mayor inflación, ejerció controles de precios y se manifestó contra esos mecanismos. La declaración es aun más sorprendente en un contexto regional, donde el presidente de Brasil, Inácio Lula Da Silva, se comprometió con empresas privadas a «acordar» el precio de los combustibles, en caso de una fuerte trepada de la cotización.

Dentro del sector petrolero, hay quienes creen que Lavagna busca con estas declaraciones, lograr que la productora reticente a firmar el acuerdo, termine haciéndolo. Otros, en cambio, temen que el ministro quiera algo más que un acuerdo para mantener congelados los precios de los combustibles.

En este sentido, la propuesta inicial de las petroleras trascendió la semana pasada luego de un encuentro del vicepresidente de Repsol YPF,
Ramón Blanco, con el presidente Eduardo Duhalde, con lo cual el ala política del gobierno quedaría, por lo menos en este momento, en una posición más diplomática.

Hay quienes sospechan, sin embargo, que sólo se trata de un reparto de roles, y que el gobierno de Duhalde está viendo la oportunidad con la suba del petróleo, de encontrar los recursos que le faltan para constituir el fondo fiduciario con el que se pretende financiar a empresas nacionales en dificultades, en primer lugar las dedicadas a la cultura.


• Estimaciones

La resolución de toda esta situación conflictiva debe ser rápida porque todo indica que ya el petróleo no bajará de 35 dólares y lograría su punto más alto en las primeras semanas de marzo, cuando se prevé la invasión de EE.UU. a Irak. Además, según el acuerdo firmado en enero, luego de 10 jornadas hábiles consecutivas con el precio internacional por encima de 35 dólares, el convenio puede ser denunciado, previa comunicación con una anticipación de cinco días. Hasta ayer, las refinadoras no habían recibido una nota en ese sentido pero, teóricamente, podrían empezar a recibirlas a partir del lunes (si es que las diez jornadas del acuerdo no consideran el feriado del lunes pasado en EE.UU., y toman para esa jornada la cotización del WTI en el mercado de Londres). Por eso, el apuro de las petroleras y, a su manera, del gobierno, para llegar a un acuerdo definitivo entre hoy y el lunes.

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