El gobierno nacional tiene decidido apurar el recorte de este impuesto: desde enero su alícuota se reduciría a la mitad, 0,6%. Lo hace por los efectos negativos que genera, con el mayor uso de efectivo de público y empresas y, por ende, más evasión. De los impuestos existentes hoy es, lejos, el más perjudicial. El Congreso definirá cuándo y cómo será la rebaja ya que esta medida será incluida en el Presupuesto 2004. FMI no lo objeta.
El Ministerio de Economía pedirá formalmente al Congreso que acelere la rebaja del impuesto a los débitos y créditos bancarios para el primer semestre del año.
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La idea de Roberto Lavagna, avalada por Néstor Kirchner, es que esta medida se tome de manera separada del resto de la reforma tributaria, que el gobierno presentará antes de que termine el año y que debería ser tratada por el Congreso durante 2004. Incluso en Economía especulan con que si esta reducción se trata en el Poder Legislativo dentro del proyecto de Presupuesto Nacional para 2004, la disminución en la presión impositiva de ese tributo pueda empezar en enero del próximo año.
El monto y la forma final de esta reducción quedará a decisión final del Congreso. Sin embargo la Secretaría de Hacienda de Carlos Mosse tiene su opinión: el tributo debería bajar a la mitad (de 1,2% actual a 0,6%) y a cuenta de Ganancias. Según Economía, con este esquema no se perdería recaudación, y serviría además para blanquear operaciones en negro que no se reflejan en las declaraciones juradas de Ganancias. Los críticos a la propuesta, fundamentalmente algunos diputados, dicen que esta alternativa ya fue probada en los días en que Domingo Cavallo inventó este impuesto (abril de 2001), y que no tuvo los resultados esperados. La decisión final comenzará a ser analizada la próxima semana dentro de la Comisión de Presupuesto de Diputados, y para octubre ya habría alguna tendencia definida. La rebaja del impuesto al cheque es prácticamente la única modificación del sistema tributario argentino que figura dentro del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), pero programada para el segundo semestre de 2004. Sin embargo, afirman en Hacienda que el adelantamiento de esta modificación no alterará las relaciones con el organismo, siempre que no haya consecuencias negativas en la recaudación global; lo que se descarta desde el ministerio que maneja Lavagna.
• Postergación
El resto de la reforma tributaria que se prometió al Fondo, pero sin mayores precisiones, quedará para ser tratada durante 2004 por el Congreso a proposición de Economía. Según fuentes oficiales, no habrá ningún tipo de propuesta de cambio radical, ya que el sistema tributario continuará basándose en los tributos a las Ganancias y al IVA. Continuará el impuesto a los Bienes Personales y los internos, y sólo se analizará una reducción gradual de las retenciones.
Donde se propondrán modificaciones será en la posibilidad de incluir algún tipo de tributo a la renta financiera (se prevé algún tipo de oposición entre los Diputados) y analizar más de cerca la situación del impuesto a los combustibles. Caerán también por su propio peso, y porque terminan su vigencia, todos los planes de competitividad a más tardar a fines de 2004.
Otra reforma que se intentará nuevamente incluir en el presupuesto, y por primera vez dentro de la gestión de Néstor Kirchner, será la necesidad que los jueces comiencen a tributar el impuesto a las Ganancias. Actualmente los magistrados es el único sector de la Argentina que quedó con este beneficio.
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