En Wall Street celebraron el acuerdo pero piden medidas para generar capacidad de pago

Economía

Temen que si Argentina no realiza cambios estructurales volverá a incurrir en un default

En el marco de la crisis económica que vive Argentina, que se agravó con la pandemia, el arreglo con los acreedores de bonos de legislación extranjera fue un alivio entre tantas malas. Y no solo en la plaza local se renovó el humor de los inversores: Ámbito dialogó con analistas que siguen mercados emergentes desde Wall Street y la mayoría mejoró sus perspectivas respecto de Argentina y consideró que el deal puede dar un espaldarazo al sector corporativo. No obstante, piden cambios estructurales que promuevan la exportación para que el país no vuelva a caer en default.

“El acuerdo es beneficioso para Argentina, porque produce significativos ahorros para los próximos años. Es comprar tiempo y espacio económico para producir la tan esperada estabilización pospandemia”, sostuvo desde la Gran Manzana Sebastián Vargas, jefe de estrategia para Latinoamérica de Barclays Investment Bank. Respecto de si el acuerdo es positivo para los acreedores, Vargas añadió: “Hubo un rally sustancial en todos los activos de riesgo de Argentina, mostrando que los precios que regían antes del acuerdo tenían un deal risk muy alto”.

Vargas explicó que uno de los frutos del acuerdo será que “los ahorros argentinos puedan canalizarse en activos argentinos. La demanda de dólar billete y dólar blue eran altísimas”.

En tanto, Martina Gallardo-Barreyro, vice president senior analyst de Moody’s Investors, se refirió a los beneficios para el sector corporativo: "El acuerdo puede adelantar la venta de oportunidades de las empresas locales para acceder a los mercados de deuda internacionales, hoy virtualmente cerrados por la crisis de deuda del Gobierno y por el alto costo del endeudamiento, producto del elevado riesgo país”.

La analista aclaró que este no es el único desafío que enfrentan las compañías, “ya que el débil contexto económico continuará mermando la actividad de la mayoría de ellas”, pero que “sí mejora la perspectiva de recuperación”.

Asimismo, Gabriel Torres, también vice president de Moody's, celebró el acuerdo pero aclaró: "Será fundamental que el Gobierno fije políticas fiscales y monetarias creíbles y sostenibles para dar apoyo a un eventual regreso a los mercados de capitales internacionales, lo que asegurará el pago de los nuevos bonos reestructurados y respaldará las perspectivas económica de largo plazo del país".

Precisamente, una de las principales preocupaciones de los analistas de Wall Street es cómo Argentina logrará crecer para generar capacidad de repago de cara a los próximos años. Al respecto, el financista Javier Timerman, de larga trayectoria en la plaza neoyorquina, indicó: “Esta transacción permite parar la pelota y pensar. Pero un acuerdo es un punto de partida y si no se logra que el sector externo pueda generar los dólares para cubrir lo que en cinco años van a ser las necesidades habrá otra vez problemas”.

Asimismo, Timberman aclaró: “Argentina tiene que empezar a flexibilizar un poco el cepo, tiene que buscar atraer a ciertos sectores de la economía informal a la formal e ir haciendo un cambio”.

En ese sentido, Vargas puso el foco en los aumentos generalizados de precios que suelen golpear al país: “Si no mejora la brecha cambiaria, ergo, si no se soluciona la inflación, no hay manera de que haya dólares suficientes”.

En tanto, el economista estadounidense Walter Molano, de BCP securities, señaló que el acuerdo beneficiará a los corporativos que busquen financiamiento y “también al soberano, aunque le va a costar más caro”. No obstante, se quejó por la forma en que Argentina procedió durante este tiempo: “Se cierra esta pesadilla. Fue mucho malgasto de tiempo por parte del Gobierno”.

Molano también apuntó contra un exfuncionario macrista, precisamente con pasado en Wall Street: “Me sorprende que Toto Caputo esté celebrando la negociación por Twitter y el trabajo que hizo el equipo. Es una vergüenza, porque él fue el que emitió esa deuda y engañó a la gente diciendo que el país iba a poder pagarla”.

Quien aportó una mirada un poco más pesimista fue Diego Ferro, de M2M Capital: “Si hubiera un plan económico de reconstrucción del país se vería que los recursos que tiene Argentina para asignar a la deuda son menores que estos. Si se hubiera negociado bien se hubiera podido pagar menos". Sin embargo, aclaró: “Es mejor haber cerrado que no haberlo hecho, pero la reestructuración por sí sola no cambia el panorama, aunque evita que se ponga peor”.

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