Artana: "Estamos en una crisis política, más que económica"
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D.A.: No quiero hablar en esos términos. Pero sí, en un momento, avaló públicamente las medidas y, luego, no. Y eso quedó en claro ante la gente. Los decretos estaban a punto de salir, y sólo restaba la firma de un ministro. Pensó que se iba a quedar solo y en medio de un conflicto social si bajaba el gasto como se propuso. El gasto no se bajó y el conflicto lo tiene igual. Igualmente, no creo que haya faltado decisión, sino apoyo político. Sintió que iba a remar solo. Hacer eso con sólo 10% de popularidad es muy difícil.
Personalidad
P.: Cavallo está implementando una política diametralmente opuesta. En lugar de hablar de ajuste, habla de competitividad. ¿Es una estrategia para diferenciarse?
D.A.: No quiero hacer este tipo de comparaciones. Sobre la forma de actuar de Cavallo no puedo pedir que cambie su personalidad. Quizá sí, un poco de tiempo para que Stanley Fischer pueda digerir los primeros anuncios que hizo cuando asumió y que todavía no se entendieron.
P.: En la exposición de FIEL, se dijo que hay que evitar los parches. ¿Los planes de Domingo Cavallo son alguno de esos parches?
D.A.: Todo gobierno tiene problemas de coyunturas para solucionar y medidas para esas cuestiones. Lo que me parece es que no está claro cuál es programa estructural para la Argentina de mediano o largo plazo. Da la impresión que sólo se actúa para el cortoplacismo y ver qué pasa. Obviamente, se acepta que hay problemas coyunturales que deben atenderse, pero en algún momento tenemos que plantear hacia dónde se quiere ir.
P.: Todos esos problemas, si se quieren encarar en serio, necesitan un fuerte apoyo político. ¿Cree que, después de la experiencia que tuvieron ustedes, eso es factible en este gobierno?
D.A.: Obviamente, estamos en un gobierno que tiene escaso apoyo en la opinión pública y con una oposición que tampoco tiene muy claro hacia dónde va y qué va a proponer. Esto significa que estamos dentro de una crisis política importante, y las grandes crisis económicas tuvieron antes una crisis política.
P.: ¿Y la clase política está mirando el problema?
D.A.: Con nuestra experiencia, quedó en claro un mensaje peligroso de la clase política: hay ciertas cosas que no estamos dispuestos a hacer. Y ningún político puede saber hasta dónde va a tener que llegar con las reformas. Si el shock continúa, en algún momento habrá que encarar el problema del gasto. Puede estar por llegar el momento en que la herramienta de corto plazo se agote.
P.: ¿Puede pasar, entonces, que las medidas que impulsó Cavallo sean insuficientes?
D.A.: Por supuesto. Mañana, el real puede estar a 2,7 por dólar, y el euro, 1 a 1 con el dólar, y nos quedamos sin factor de empalme. Esto provocará que estemos en una situación de competitividad similar a la anterior de las medidas.
P.: Supongamos que al gobierno no le va bien en las elecciones de octubre. ¿Qué puede pasar con la economía?
D.A.: Será la responsabilidad de los políticos implementar las reformas con algún acuerdo de convivencia, porque el país no puede estar paralizado dos años, luego de tres de recesión. Perder una elección no puede ser excusa para no trabajar.
P.: ¿Qué balance hace ahora, a la distancia, después de los casi 20 días en los que fue funcionario?
D.A.: Duermo mejor y tengo más tiempo. Pero, lógicamente, no es lo que esperábamos. Sabíamos que si no teníamos apoyo político, no podríamos avanzar en lo que pensábamos, pero lo que proponíamos era lo que la mayoría de los economistas profesionales de la Argentina cree que hay que hacer: ir por el lado del gasto. Los políticos no quisieron, y ahora, vamos por el «empalme». Si no funciona, quizá se den cuenta de que hay que volver a lo del gasto, porque, evidentemente por el lado de los impuestos, la situación no camina.




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