16 de julio 2001 - 00:00

Atento monitoreo desde el exterior

La evolución sobre el apoyo político a las medidas de ajuste dispuestas por el gobierno de Fernando de la Rúa, fue seguida con atención durante el fin de semana por economistas, banqueros, e inversores del exterior.

La situación argentina fue monitoreada desde el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y también por la Casa Blanca, en especial desde el Departamento del Tesoro.

Las expectativas de los economistas están centradas en la reacción que tendrán hoy los mercados en una semana que ya se anticipa será crítica.

Para el gobierno estadounidense de George W. Bush la estabilidad de De la Rúa es un factor importante, debido al peso específico que tiene la Argentina en Latinoamérica, el riesgo de intensificación del contagio de la crisis a los países vecinos y el peligro de una eventual moratoria.

La preocupación norteamericana quedó expresada en una carta que el viernes pasado Bush le envió a De la Rúa en la que confesó que sigue la situación argentina y le deseó «éxito ante los desafíos económicos y financieros». La misiva no mencionó en ningún apartado la posibilidad de un socorro financiero.

Sin embargo, desde el Departamento del Tesoro no se descarta la posibilidad de que Washington pudiera promover un paquete de rescate, similar al otorgado a México y Brasil, en caso de un empeoramiento de la situación argentina.

Stanley Fischer, el segundo hombre del FMI, también apoyó el programa de restricción fiscal lanzado por Cavallo, aunque dejó en claro que parte de la solución de la crisis está en la voluntad política argentina. El Fondo, tampoco prometió un aporte o salvataje extra.

En una línea similar opinó el colombiano Guillermo Perry, jefe de economistas del BM, quien coincidió con Fischer sobre la necesidad de un acuerdo político para ejecutar el plan. «La Argentina necesita apoyo de su gobierno, si no, nadie puede garantizar ciento por ciento el éxito del plan de estabilización.»

En tanto, David Ferranti, vicepresidente del Banco Mundial para Latinoamérica, señaló la preocupación de la entidad al sostener que la situación argentina puede afectar a las economías de la región.

Una postura parecida tienen en la Casa Blanca, para quien además de los factores de preservación del equilibrio regional, está el interés en que la crisis argentina no dañe el proyecto de promoción del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Con crisis internas sociales y económicas en los países, muy difícilmente, se promovería el libre comercio.

Por su parte, el economista norteamericano Rudiger Dornbusch pronosticó que a la Argentina le espera «un largo período de penurias, con o sin convertibilidad, y sus acreedores seguramente se verán defraudados», y consideró que Cavallo, «es un mago que se está quedando sin trucos».

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