Audacia de Bullrich contra "gordos"
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Las empresas tendrán ahora un papel decisivo en la elección de qué sindicato representa a sus empleados. Así lo dispone el Decreto 1.040/01 conocido el lunes, firmado por el presidente Fernando de la Rúa el 16 de agosto, y refrendado por los ministros Chrystian Colombo y Patricia Bullrich.
• cuando acrediten que, a través del procedimiento de encuadramiento sindical, pueden corregirse eventuales asimetrías laborales o de orden convencional».
En estos casos, la última palabra será del Estado, que determinará quién representará a los trabajadores de esa empresa en particular. En efecto, el artículo 4° dice que «presentada la petición del empleador (...) si la autoridad de aplicación estimare admisible la solicitud, conocerá en la contienda de representatividad».
• Correo
El último punto del artículo 3° podría destrabar situaciones como la de los concesionarios del Correo Argentino, que vienen sosteniendo prácticamente desde la toma de la empresa que los convenios que rigen la actividad en el ex correo oficial le hacen imposible competir con las empresas privadas, cuya representación ejerce el gremio de los camioneros, en manos de Hugo Moyano.
Es que dicho inciso podría abrir la puerta a una negociación diferente con los cuatro sindicatos que actúan en el ámbito de la empresa que controla el grupo SOCMA, hoy obligada a pagar salarios y a permitir condiciones laborales (licencias, días por «enfermedad», horarios, etc.) totalmente desventajosos -aducen- respecto de las que aplican sus competidores.
De todos modos, es innegable el beneficio del decreto para las empresas, que podrían unificar la representación sindical en su seno, no debiendo en el futuro tener que lidiar con varios gremios que se «pechan» para extraerles más beneficios para sus representados.
El gobierno podrá intervenir en conflictos de representación «cuando las entidades no se encuentren afiliadas a otra entidad de grado superior o no convergieran en una única entidad de grado superior». Desde ya, de aplicarse en toda su extensión, el decreto provocará una mayor ira aún de los sindicalistas «gordos», que vienen manteniendo un duro enfrentamiento con la ministra Bullrich justamente por sus posiciones progresistas.




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