14 de agosto 2003 - 00:00

Aumentan compras de azúcar subsidiada

Por primera vez desde la salida de la convertibilidad, grandes empresas dedicadas a la producción de alimentos comenzaron a importar desde Brasil cantidades importantes de azúcar; lo que impactaría negativamente en los productores locales de ese insumo. Según los datos que circularon dentro del precoloquio de IDEA que se cerró el martes en San Miguel de Tucumán, algunas empresas (entre ellas Arcor) adquieren azúcar proveniente desde Brasil aprovechando la ventaja cambiaria y la aplicación de subsidios a la producción en ese país.

El beneficio para las empresas que comenzaron a importar azúcar brasileño radicaría, además de la situación cambiaria, en el cruce de dos situaciones que complicarían a los productores locales. Por un lado, todo fabricante de ese insumo en Brasil está subsidiado por el programa de alconafta, cuya materia prima es la caña de azúcar. Esto sin importar si el destino final del ingenio sea producir ese combustible o azúcar. A esta situación se suma que últimamente también se subsidia indirectamente el transporte de azúcar desde el Mato Grosso vía fluvial con destino al puerto de Rosario. Con este mecanismo el precio de la tonelada terminaría siendo definitivamente más barato. Como además si la empresa que importó el producto (como es el caso de Arcor) la utiliza como insumo y no como consumo final y procesa el commodittie 6 meses después de ingresarlo, no paga el arancel de 35% que debe tributar si lo comercializaría dentro de la Argentina.

El temor de los productores argentinos es que esta operación se generalice y provoque que el mercado de venta como insumo industrial quede lentamente en manos de los brasileños.

• Rechazo

Paralelamente al conocimiento de esta situación, analistas y empresarios del sector radicados en el Noroeste rechazaron en el precoloquio de IDEA la posibilidad de reemplazar la producción local por la fabricación de alconafta. Según la conclusión a la que se llegó en ese encuentro, esta política le provocaría al país una pérdida fiscal que podría alcanzar hasta 500 millones de pesos anuales según el grado de protección que se aplique.

La propuesta fue debatida ayer por Federico Nicholson (director de Ledesma y presidente del Centro Azucarero de salta y Jujuy), César M. Paz (presidente del Centro Azucarero de Tucumán) y Jorge Lapeña (presidente del Instituto General Mosconi). Fue este último el que presentó cuadros con los costos fiscales. Para Lapeña, además, esta política se enfrentaría con la de fomento del Gas Natural Comprimido (GNC), que la Argentina trata de desarrollar desde el '95. Antes, Nicholson había confirmado la presencia del ofrecimiento del gobierno brasileño y argumentó también en contra mostrando los datos de la intervención de los subsidios brasileños en la producción azucarera del país vecino. A esta postura de rechazo a la posibilidad de aceptar la alternativa brasileña, se opuso también el titular del Centro Azucarero Argentino (CAA), Jorge Zorreguieta, que afirmó que actualmente lo mejor para el sector es mantener cerrado el ingreso al azúcar brasileño.

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