24 de julio 2001 - 00:00

Aunque amenaza con rodeos, Senado aprobaría mañana la ley de ajuste

Senado tratará mañana el proyecto de déficit cero. Si bien el gobierno espera que quede transformado en ley sin necesidad de devolverlo a Diputados, el peronismo advirtió que rechaza de plano cualquier rebaja salarial o de jubilaciones. El PJ podría colaborar con el oficialismo, si lograra sentar sólo los legisladores necesarios para garantizar el quórum y votar en contra, en una actitud testimonial. Anoche, sin embargo, prevalecían las chicanas, como la posición de bajar en masa al recinto y voltear la poda de sueldos, sin piso de ningún tipo. Se quedaron en Buenos Aires más justicialistas de los que se preveían en vacaciones de invierno, razón por la cual será difícil evitar que no desembarquen en las bancas o que se levanten para facilitar el trámite al oficialismo. A la desesperación de la Casa Rosada (hubo llamados a los senadores de Chrystian Colombo y hasta de Ramón Mestre, que debutó como interlocutor; aunque increíblemente no discó teléfonos de peronistas Domingo Cavallo), se sumó el pedido de las provincias que confían en que la votación favorable habilitará fondos desde la Nación. El bloque PJ consultará mañana a primera hora a los gobernadores que renovarán la conducción del CFI en Capital Federal. De todas maneras, hay un factor que no habría que descuidar: el sindicalismo del Congreso -que responde al camionero Hugo Moyano-ya advirtió que repetirá en el Senado el piquete que montó la semana pasada para intentar impedir la media sanción en la Cámara baja. El radical Mario Losada, presidente provisional del cuerpo, prometió al justicialismo que tomará las medidas de seguridad necesarias para evitar el escándalo.

Aunque amenaza con rodeos, Senado aprobaría mañana la ley de ajuste
El Senado votará mañana la ley de déficit cero, según lo que anoche le comunicó el PJ al gobierno. A pesar de las presiones del oficialismo, no está definido si tendrá sanción definitiva o si será necesario que el proyecto vuelva a Diputados. La respuesta que escuchó Chrystian Colombo ayer es que ninguno de los senadores está dispuesto a convalidar un recorte salarial o de jubilaciones, cualquiera sea el piso y menos en temporada electoral. «Es una cuestión de principios», le dijeron. Más en temporada pre-electoral. En ese sentido, se mencionó la posibilidad de forzar un artículo que prohíba las podas que obligaría a un regreso de la iniciativa a la cámara de origen.

Por la mañana, José Luis Gioja y los justicialistas acordarán posiciones con los gobernadores que elegirán mañana auto-ridades del CFI. En la víspera, el sanjuanino habló con el cordobés José Manuel de la Sota, el jujeño Eduardo Fellner y Gildo Insfrán (Formosa). Todos le transmitieron la misma sensación: las provincias apuestan a mejorar su situación financiera, una vez que el ajuste quede transformado en ley. El jefe de Gabinete, que también participó de la ronda telefónica, le admitió a Gioja que «por ahora, no hay plata para nadie» y no fomentó ilusiones federalistas.

Ramón Mestre
no se privó de intervenir en las negociaciones. Con timidez, debutó como interlocutor, aunque los peronistas no saben si actuó en disimulada sincronía con Colombo. El ministro del Interior, que pidió sólo por la reforma política en ocasiones anteriores, se comunicó con Eduardo Bauzá y Ramón Palito Ortega quien, rápido de reflejos, suspendió su viaje a Miami. Llamativamente, Domingo Cavallo no discó números de los senadores hasta última hora de ayer.

Seguridad

El titular de la bancada opositora parlamentó en persona con Mario Losada y le reclamó que, en su carácter de presidente del cuerpo, ponga en marcha un dispositivo de seguridad que impida un escándalo de proporciones. Y así poder sesionar. El gremio del Congreso prometió montar un «piquete» mañana, a imagen y semejanza del que desplegaron en el Salón de Pasos Perdidos, durante la votación en la Cámara baja el fin de semana.

Hoy, Gioja pasará lista entre sus compañeros para conocer cuántos legisladores podrán sentarse en sus bancas y, si las hay, con qué propuestas de cambios. El mismo barajaba anoche variantes de recorte, por ejemplo, al presupuesto del rectorado de la UBA, que dispone de $ 70 millones, o al de la Secretaría de Cultura de la Nación que maneja Darío Lopérfido.

Ayer, el PJ comenzó a debatir las tácticas que pueden adoptar para la sesión del ajuste, durante un almuerzo frugal en el despacho de Eduardo Bauzá, al que asistieron los formoseños Manuel Rodríguez y Ricardo Branda; Alberto Tell (Jujuy) y el jefe del lote justicialista.

Hasta el mediodía de ayer, la conducción del bloque consideraba conveniente facilitar el quórum, pero sentar menos legisladores que la UCR. De esta manera, votarían contra el proyecto oficialista, sin entorpecer la gestión de Fernando de la Rúa que lograría la aprobación del déficit cero. Esta alternativa se resumía como la de «votar para perder». Parecía una solución demasiado simplista.

Mañana -sospechan muchos-podría producirse un desembarco en masa del peronismo en el recinto, con la intención de introducir modificaciones y romper la tradicional armonía entre la Cámara alta y la Casa Rosada. En ese caso, ¿quién se atrevería a convertirse en «traidor» y levantarse del recinto para franquear la aprobación del radicalismo? La oposición podría rechazar las medidas para obligar a que Diputados termine de darle formato de ley. Esto sumiría a la Alianza en un verdadero tembladeral, ya que radicales y frepasistas están separados de hecho (ver nota aparte).

Coimas

Augusto Alasino, quien suele tener buen diálogo con el gobierno, recordó ayer a este diario que «por causas casi iguales se disparó el escándalo por las coimas». Según el entrerriano, cuando se negociaba la polémica reforma laboral, Eduardo Duhalde -entonces, ligado al bloque (después, terminó peleado)- se comunicó con De la Rúa para preguntar si la ley no era una excusa para bajar sueldos y despedir empleados. El presidente desmintió cualquier maniobra en ese sentido y permitió que el peronismo senatorial, comandado en aquel entonces por Alasino, impusiera una cláusula ad hoc en el proyecto.

El ex titular de la bancada opositora, que acaba de merecer junto a otros senadores la falta de mérito en la investigación de los presuntos sobornos, explicó ayer a sus colegas que
«no se puede colocar en la misma situación a un jubilado de 65 años que a uno de 80; también se podría fijar un ahorro forzoso, en lugar de un tijeretazo a lo guaso».

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