29 de enero 2004 - 00:00

Ayer se ganó 12 a 8, pero crece enemistad

" Hasta el Grupo de los Siete está dividido. Ni siquiera los países ricos saben claramente cómo tratar el caso argentino." Con esta frase, en el Ministerio de Economía festejaban doblemente la aprobación de las metas en el directorio del Fondo Monetario. Habían partido al G-7: votaron a favor Estados Unidos, Canadá, Francia y Alemania pero se abstuvieron (lo que era equivalente a votar en contra tras la recomendación del director gerente Horst Köhler de dar luz verde) Gran Bretaña, Japón e Italia.

Esto se sumaba al rechazo ya anticipado por este diario en la edición del martes proveniente de las sillas de los directores de Australia, Holanda, Suecia, Suiza, y Bélgica. El score final, considerando los 20 directores presentes ayer en el bunker del FMI, era de 12 a 8 a favor de la Argentina. En porcentajes de votos, era de aproximadamente 35% del total contra la Argentina. Claramente, el tiempo está haciendo crecer las enemistades. De hecho, la orden del presidente Aznar de votar a favor tuvo un rol principal junto con el de EE.UU., obviamente. Pese a que la reunión duró menos de 3 horas -separada por un cuarto intermedio-, hubo en las frases de los presentes esa «tormenta en el directorio» de la que habló el ex FMI y BCRA Mario Blejer. A futuro se sabe que los que ayer votaron en contra, difícilmente reviertan su postura. Y de hecho no se sabe hasta cuándo Alemania mantendrá su apoyo.

En el Ministerio de Economía ya tienen delineado el proceso de reestructuración de la deuda. Imaginan el siguiente escenario:

Seguramente se designará al UBS y a Lehman Brothers como bancos organizadores del proceso y de acercar la oferta a los tenedores de bonos. Tienen plazo de hacerlo hasta junio según lo prometido por Lavagna a Köhler.

Estiman que quienes detentan 35% del stock total de la deuda, aceptarán la propuesta oficial. Son las AFJP y grandes inversores institucionales, los que, para hacerlo, tendrán «incentivos» y/o presiones (está pendiente la reforma previsional con cambios que jugarán contra esta aceptación de la oferta).

Del exterior en Economía, confían que de Suiza puede haber mayoría de aceptación. Es porque en realidad no es que haya inversores sino que es dinero de argentinos, en gran parte no declarado. Para hacerlo contarán con el incentivo del bono en pesos que se ofrecerá con una quita menor a 75% de valor nominal con un ajuste de 1,40 más el CER (tiene y tendría mejor performance que el dólar).

«El resto que vaya con Griesa», dicen en el gobierno.

Con respecto a los pagos de BODEN que se deben hacer en 2005, habrá un canje para los bancos por un título que ajustaría por la tasa de interés pasiva («Tailor made» o a la medida de las entidades financieras).

En definitiva, Roberto Lavagna especula con que siempre se dará luz verde a la Argentina: si la economía está creciendo a 8%, el FMI y EE.UU. no pueden votar en contra ya que si el país entra en recesión, quedarán como los grandes culpables de ello. Y si no entra en recesión, quedará el mensaje de que se puede crecer fuerte sin el FMI, invitando así a otros países a entrar en default con el organismo.

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