6 de junio 2001 - 00:00

Aznar defiende a la SEPI y dice que no pondrá más plata

El presidente del gobierno español, José María Aznar, salió ayer a respaldar la posición de intransigencia de la SEPI en relación con la crisis de Aerolíneas Argentinas. « Al final -dijo-, lo que ocurre es que las empresas tienen que ser viables y hay que buscar soluciones para ello, porque los problemas se plantean cuando no lo son, con independencia de quién haga la inversión en la empresa.»

Aznar expresó su confianza en que se resuelva la situación de Aerolíneas Argentinas en un «futuro inmediato» y lamentó las críticas «injustas» contra España, que, según dijo, demostró su «apuesta» por la Argentina «en los momentos más difíciles, con toda decisión y con toda contundencia».

Según Aznar, ese respaldo «lo hemos demostrado en todas las ocasiones que teníamos que demostrarlo, y la última fue hace muy pocas semanas, en la que el único país del mundo que ha hecho un apoyo financiero explícito a la Argentina en el momento de sus crisis ha sido España, por un importe de 1.000 millones».

También dijo Aznar que España hizo una apuesta estratégica muy fuerte y a largo plazo en Iberoamérica y manifestó que expresión de ello es que en la Argentina la inversión española supera los 20.000 millones de dólares.

Añadió que en Aerolíneas «no hubo una gestión estrictamente española» y que España invirtió en la empresa más de 1.500 millones de dólares, «que es más dinero de lo conseguido con la privatización de Iberia».

Unico plan

Por su parte, en una respuesta directa al reclamo del gobierno argentino a la SEPI para que aporte capital para asegurar la continuidad de la compañía local, el presidente de esa sociedad estatal española, Pedro Ferreras, reiteró que el gobierno de su país no aportará más dinero a Aerolíneas si los gremios aeronáuticos no firman el plan director que es el único que hay.

Ferreras dijo que si la SEPI no aporta más fondos, Aerolíneas «sufrirá una crisis definitiva de paralización de actuaciones» y consideró «suicida» no tomar medidas. También reiteró que la crisis «se decidirá en cuestión de días», e indicó que la compañía «podría cesar su actividad al no haber fondos para pagar el combustible, el catering o el mantenimiento».

Ferreras evitó hablar de situación de quiebra alegando que «habrá que ver a qué figura jurídica se acoge la compañía», lo que seguramente se relaciona con los riesgos que depararía al Estado español la declaración de quiebra, ya que el accionista mayoritario podría ser acusado de administración fraudulenta o lesiva y quedar a cargo de todo el pasivo que supera los 900 millones de dólares, además de los problemas políticos que una circunstancia de ese tipo generaría en España.

Ferreras advirtió a los sindicatos de Aerolíneas que la única salida «es aceptar un plan de viabilidad muy parecido al que con éxito ha permitido reflotar a Iberia».

Según dijo, «no parece racional que sigamos inyectando fondos en una compañía que cada año registra pérdidas operativas de unos 300 millones de dólares, sin la contrapartida de que se apruebe este plan de viabilidad, al que se opone un sindicato (en referencia al de los técnicos aeronáuticos) que representa a 1.300 trabajadores».

Sin embargo, con los demás gremios aeronáuticos, la SEPI sólo tiene por ahora un acta en la que se acepta el plan director, pero todavía no empezó a discutir los términos de su propuesta que incluyen racionalización del personal, reducción de los salarios y modificación de los convenios colectivos.

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