Sólo faltaba que fuera en viernes, para estar acorde con la historia negra, pero bien que este miércoles prenavideño resultó un despiadado nivel de bajas para casi todos los mercados bursátiles. Obviamente, desde los rectores que enviaron sus rayos al resto, desde un Dow Jones flojo y un NASDAQ metiendo miedo, la onda expansiva llegó a la región, y allí es donde puede encontrarse la fase positiva de los «mervales» locales. Buscando entre lo malo el nivel de mejor resistencia -respecto del Bovespa, especialmente-, el recinto porteño asumió también un descenso, que no alcanzó ribetes de catástrofe como en otros lares.
Piso y rebote
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Al llegar al medio de la hondonada, ya el Merval clásico perdía más de 2 por ciento y se situaba en 402 de mínimo. Al cierre se lo encontró en los 404, con un recorte de pérdida que lo depositó en 1,8 por ciento. Y el M.AR, todavía más atildado -sacando a dos españolas que sufrieron duro-, con 1,4 por ciento. Lo más destacado pasó por Costanera y su baja de 7 por ciento; también Siderar, con desplome de 5 por ciento.
Las demás, en un ramillete de todos los colores y el volumen con $ 24 millones, de los cuales sólo $ 15 millones fueron para locales. Un marco reducido, que ayer favoreció, y una semana que pinta brava desde las raíces. Hoy preocupa de nuevo.