Entre las alternativas, no todo pasa por subir o bajar en precios: sino de qué modo se apoya una de las variantes. Y en estos días no se está viendo la aleación más apropiada, sino aquella que augura ruedas siguientes todavía más deterioradas -en precios- que las anteriores. Un gráfico que se vino reiterando en esta etapa, cuando el volumen negociado se fue expandiendo en conjunción con retrocesos en el Merval. Hasta arribar a la rueda de ayer, donde se alcanzó un mínimo ya mucho más cercano a perforar otro piso, tocando 1.310 puntos. Posteriormente, un cierre de 1.325 y lo que pareció una bocanada de oxígeno, pero que se desdibuja frente a otro incremento de órdenes acompañando la caída de las cotizaciones. El día recogió 1,4% de descenso en el índice líder ponderado, extendido a más de 2% para el Burcap. Nuevamente, quedó el triste consuelo de ver derrapes intensos en referentes, como Dow y Bovespa que cayeron con estruendo: 1,2% uno, y más de 4% en Brasil.
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El ingreso a otra «zona roja», donde se puede perforar una nueva centena inferior, es lo que atrapa la expectativa para el remate semanal. Ayer, se contabilizaba cerca de los $ 80 millones de efectivo para acciones, cifra indicativa de un fuerte caudal de salida y que solamente es cubierto a medias: el resto es pagado con la variable de ajuste de los precios. Un valle difícil de mensurar.
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