El secretario de Finanzas, Daniel Marx, ayer mantuvo contactos con banqueros de Europa y EE.UU. para avanzar en el canje de deuda a inversores del exterior. Pero surgió una traba inesperada: el Banco Mundial anunció a través de su presidente, el norteamericano James Wolfensohn, que no tiene pensado ayudar a la Argentina en esa operación. La intención del equipo económico era entregar a inversores extranjeros en reemplazo de sus actuales tenencias un nuevo bono a tasa más baja, pero con garantía de organismos inter-nacionales. El Banco Mundial ayer lo descartó y el FMI tampoco lo considera. Sólo avanza el tramo local del canje, que comenzaría el viernes con bancos y AFJP participando con u$s 28.000 millones.
Washington (Bloomberg) - El presidente del Banco Mundial, James Wolfersohn, declaró ayer que esa entidad financiera internacional «descarta la posibilidad de otorgar nuevos préstamos». El financista dijo que el Banco Mundial no tiene pensado ayudar a la Argentina a aumentar el valor de las nuevas emisiones que planea canjear por deuda vieja como parte de su reestructuración de bonos por 95.000 millones de pesos. La Argentina ha dicho que quiere que agencias prestamistas multilaterales la ayuden proporcionando garantías para los nuevos valores, que pagarán menos intereses y tendrán plazos de vencimiento más largos. Las calificadoras han dicho que un canje de deuda representa un impago.
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Wolfersohn dijo directamente que «no garantizaremos bonos por $ 95.000 millones», ya que «sólo garantizamos en situaciones muy especiales, de reestructuración a corto plazo, y nunca garantizamos todo el bono». La Argentina dice que no puede pagar sus obligaciones porque la economía se ha contraído 6 por ciento en tres años, lo que ha reducido la recaudación impositiva, y porque la campaña para recortar el gasto fracasó. La reestructuración planeada abarcaría más del doble de la deuda que Rusia dejó de liquidar en 1998. Informate más
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