La continua baja en los rendimientos del sistema financiero (principalmente Lebac y plazo fijo) está generando un fuerte interés de los bancos por el mercado de cheques descontados, operación en la que la tasa también cayó sensiblemente. Actualmente, las entidades tienen en su poder cheques descontados y por cobrar en los próximos meses por un monto total de $ 1.000 millones. Se trata de una cifra que viene creciendo en forma sostenida desde principios de año y que ya está en su mayor nivel desde la salida de la convertibilidad.
• Motivos
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Este virtual boom de cheques descontados se apoya en dos factores. Por un lado, dada la marcada caída en los rendimientos del sistema financiero, una tasa promedio en torno a 14% anual a 90 días como la que hoy se cobra por el pago anticipado de cheques de empresas de primera línea es un negocio sumamente atractivo del que ninguna entidad financiera quiere quedar al margen. Más cuando el público y grandes empresas no demandan créditos. El otro costado de la ecuación económica está compuesto por la creciente demanda de las pymes para fondearse a corto y mediano plazo. Es el caso de los proveedores de firmas de primera línea para quienes el descuento de cheques se convirtió en casi la única herramienta de financiamiento para acceder a capital de trabajo.
La cotización de cheques de pago diferido en la Bolsa podría acentuar aún más el descenso en los descuentos que hoy se aplican. Si bien actualmente se cobra 14 por ciento anual en el caso de las empresas de primera línea, hasta hace dos meses esta tasa era de 21% anual y llegó a ubicarse por encima de 28% anual a principios de año. «El descuento de cheques es hoy una de los nichos en los que los bancos y otros intermediarios financieros aún tienen una rentabilidad por arriba del promedio», explicó el economista Julio Piekarz. En el mercado estiman que la salida a Bolsa de los cheques de pago diferido podría contribuir decisivamente a bajar los costos de fondeo de las empresas, un mecanismo que para muchas pymes se trata de la principal vía de financiación.
• Cruces
«El costo de fondeo a través de descuentos de cheques de pago diferido debería bajar sensiblemente para las empresas que lleven estos documentos a la Bolsa, principalmente por la mayor liquidez y facilidad de operatoria que otorga este ámbito», manifestó Juan Napoli, de Napoli de Sociedad de Bolsa.
De todas formas, la salida a Bolsa de los cheques de pago diferido está generando algunos cruces entre bancos y operadores bursátiles. La raíz de la controversia surge porque dado que los negocios dentro del ámbito de la Bolsa no pagan impuesto al cheque, las entidadesfinancieras dicen estar en inferioridad de condiciones para competir por los potenciales clientes. Así, quien venda un cheque en la Bolsa no pagará, además de la tasa de descuento que pacte, la alícuota de 1,2 por ciento.
Tras la publicación durante la semana pasada del decreto que habilita su negociación bursátil ahora resta que el Banco Central, a cargo de Alfonso Prat-Gay, y la Comisión Nacional de Valores establezcan las reglamentaciones necesarias. En tanto, «los técnicos del Mercado de Valores están trabajando junto a los de la Bolsa y la Caja de Valores (donde serán depositados los cheques que se operen) para definir los aspectos técnicos e informáticos para la negociación», según confirmó Luis Corsiglia, director de la Caja de Valores.
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