El secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, definirá recién la semana que viene si continúa con el proceso de selección de bancos para la reestructuración de la deuda o decide cancelarlo. Los trascendidos señalaban que por lo menos tres bancos ya habrían resuelto retirarse de la compulsa (a Goldman Sachs y Morgan Stanley se habría sumado Barclays), pese a que no lo comunicaron oficialmente.
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De esta forma, quedarían sólo cuatro en la carrera final, el número mínimo que precisa el gobiernopara llegar a los inversoresde Estados Unidos, Europa y Japón. Polémica por la redacción del contrato y problemas para los pagos de las comisiones fueron algunos de los temas que trabaron la operación.
Claro que los candidatos que pretenden dar pelea no serían suficientemente abarcativos para distribuir bonos en todo el mundo. Sólo UBS Warburg, que tiene distribución simultánea en Estados Unidos y Europa, y el ABN AMRO -con fuerte presencia particularmente en Italia, Alemania y Japónpodrían cumplir los requisitos que pide el gobierno. En cambio, Lehman Brothers y Dresdner Bank tendrían menor capacidad de llegada para una operación tan grande, que consiste en reestructurar deuda por u$s 90.000 millones. El problema es que no sólo el gobierno está fracasando en la búsqueda de los bancos colocadores, sino que tampoco existe prácticamente diálogo con los bonistas, lo cual dificulta todavía más avanzar en la renegociación.
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