Lo que se dice en las mesas

Economía

Éramos pocos y llegaron las Lelites. ¿Quién será el Fábrega del verano 2022? Un paper aleccionador de los ochenta. El acuerdo está verde como el dólar. ¿Christine ya piensa en más QE?

Éxodo de financistas y operadores en pos del fin de semana XL, y de algunos escapando de las “Lelites” marcó la tónica del atardecer de ayer. De lo que más se habla en los encuentros virtuales cerrados y presenciales en reductos de la City y del Bajo de San Isidro es quién será el nuevo “Fábrega” del verano.

Mientras la gente del BCRA y de la CNV estrujan el ingenio literario a la hora de redactar las nuevas normas del cepo del cepo, para que por lo menos el mercado tarde unas semanas en entender qué se puede hacer y qué no en materia cambiaria, y así obtener algún respiro para las reservas del BCRA, muchos se preguntan cuánto falta para que se animen a tocar el “cupo” de los u$s200, que aunque sean una lágrima en el océano, cuando las reservas netas disponibles están tocando fondo, para qué derrochar 120 a 140 millones de dólares para los que quieren ahorrar en moneda dura. Total, el blue y los alternativos ya coquetean con las naves espaciales de Musk.

Lo cierto es que, a pesar que el tipo de cambio real “oficial”, retrasado y todo, sigue siendo elevado respecto de los promedios históricos, sobre lo que más se conjetura, por ser la caja de resonancia de todos los desequilibrios macro y los entuertos políticos internos, es del dólar oficial del verano. Y como el tema del verano que ya suena es “el retraso”, todos recuerdan la experiencia del ex BCRA y BNA Juan Carlos Fábrega, de enero del 2014. Un avezado economista, discípulo de la gran Martirena, rememoraba que don Fábrega había recibido un tipo de cambio retrasado de manos de Mechi Marcó del Pont

. Y así comenzó acelerando el crawling peg que venía al 0,1% diario al 0,2% (3,9% mensual). No fue suficiente y lo elevó al 0,3% (6% mensual). En fin, la historia terminó en el verano con un salto disruptivo del tipo de cambio del 20%. El resto es historia. Por eso este legendario economista recomendó desempolvar un viejo paper de los ochenta (niveles versus tasas de devaluación) del reconocido economista argentino, Guillermo Calvo, en el cual explica por qué al acelerar el crawling peg el mercado demanda más divisas y obliga a pegar el volantazo. Las aguas están divididas sobre el “Fábrega del verano” o si el Gobierno replicará el experimento, pero lo cierto es que hay dos cosas que todos miran y actúan en consecuencia: las reservas disponibles y el nivel de la brecha.

Como están las cosas y como viene la mano, muchos billetes ya no quedarán a fin de año. Claro aún hay u$s11.000 millones de encajes de los argendólares dentro de las reservas, pero se sobreentiende que son de los ahorristas. Pero ya alguna vez las reservas netas fueron negativas y nada pasó. Por lo menos hasta llegar a un acuerdo o acuerdito con el Fondo. Ese es el otro tema dominante en las charlas de mercado.

Otro influyente gurú de la City comentó, a clientes, que la negociación estaba verde todavía y había que rezar que no la despidan a Kristalina. Por eso siguen negociando con varios países (Portugal, España, Rusia, China etc.) la posibilidad de que le presten a la Argentina parte de los DEG que recibieron del FMI. En esa línea el avezado economista coincidió que el acuerdo estaba lejos. Dicen en Washington que más allá de los Zoom y visitas que el staff del Fondo dudan de los interlocutores. Por suerte aún quedan DEG para afrontar los vencimientos que quedan este año. Para lo que viene en el primer trimestre del 2022 hay tiempo, no mucho, sin duda será un camino con mucho ripio.

A nivel mundial, mientras se barajan las chances de que Powell siga al frente de la Fed, en la UE, el BCE ya cuenta con varias opciones sobre la mesa cuando llegue el fin del programa de compras de emergencia pandémicas (PEPP). Parece que apuntan a una ampliación del programa regular de adquisición de activos (APP) o a la creación de un nuevo programa. Con la fecha de caducidad del PEPP, en marzo de 2022 cada vez más cerca, pese a que el BCE añade la muletilla de que “en cualquier caso”, hasta que finalice la crisis derivada de la pandemia, crece la especulación sobre qué paso dará Lagarde. En este sentido, ya está estudiando alternativas para evitar cualquier agitación en el mercado cuando las compras de emergencia se retiren el próximo año. Un nuevo plan sustituiría a la actual herramienta contra la crisis y complementará la flexibilización cuantitativa más antigua y abierta que actualmente está adquiriendo u$s23.100 millones en deuda cada mes.

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