BCRA priorizó a la industria (75%) para vender dólares

Economía

El Gobierno mantiene la calma y la prudencia ante los movimientos del dólar de las últimas jornadas preelectorales. Y asegura que luego del próximo lunes, cuando los operadores tengan la certeza que nada de lo que se viene haciendo se modificará por el resultado de las PASO, todo debería volver a la normalidad. Lo cual no quiere decir tranquilidad de mediano o largo plazo, sino sostener el dominio de la situación ante la demanda de la divisa. Y que el tiempo que comenzará el lunes y terminará con las legislativas de noviembre, también sea un período de relativa calma o “pax cambiaria”, similar a lo vivido antes de las PASO. Y más allá de los movimientos de la últimas semanas.

Lo que más preocupaba al Ejecutivo fue aclarado entre el miércoles y ayer, y tenía que ver con la salida de divisas desde el Banco Central. Al recibir las consultas desde el “ala política” sobre la velocidad en la pérdida de reservas, que acumula u$s650 millones en el mes (fueron u$s1.617 millones en todo septiembre 2020), la entidad que maneja Miguel Pesce fue simple, clara y bastante razonable.

Casi el 100% de los dólares que salieron de las reservas fueron derivados a importadores vinculados con la economía real; con un 75% de los demandantes concentrados en la industria local que reclama por más insumos comprados al exterior para sostener el ritmo de crecimiento de los primeros ocho meses del año. Según la radiografía de septiembre de los autorizados para acceder a los dólares oficiales, la mayoría del 75% de las divisas destinadas al sector manufacturero se derivaron a la compra de insumos, bienes de capital, repuestos y piezas; con especial recomendación para acelerar las adquisiciones en los sectores automotriz y vehículos (que igualmente mantienen sus quejas justificadas por la falta de divisas, especialmente para unidades finales), química y petroquímica, electrodomésticos en todas sus gamas y energía. El 25% restante de los demandantes de dólares, se dividen en una parte de bienes finales (pocos y especialmente estudiados), consumo de energía vinculada a las facturas del invierno y algo de vacunas.

Este último capítulo, obviamente está vinculado al pago en tiempo y forma y sin retrasos de las dósis que llegan desde el exterior y bajo pedido exclusivo del ministerio de Salud de Carla Vizzoti, prácticamente la única argentina que tiene libre acceso a las divisas en cantidad, tiempo y forma en que las pida. El último capítulo en importancia en cuanto al cálculo de la salida de dólares, es el vinculado al “solidario”, que se mantiene en un ritmo semimarginal de unos 100 millones mensuales. Muy por debajo, como ya consignó este diario, ante los más de u$s750 millones que se registraban hasta agosto del 2021, cuando el BCRA comenzó a aplicar las restricciones que hoy están vigentes.

Lo que da a entender la radiografía de los compradores de dólares, es que muchos importadores están en esta semanas adelantando compras y pagando a proveedores lo más pronto posible, operatoria muy aceitada especialmente entre las multinacionales. Se sospecha en despachos oficiales, que es una orden venida desde el exterior, a partir de la información que a las oficinas de las sedes centrales llega desde Buenos Aires; y donde se especula con cambios cambiarios, fiscales o macroeconómicos luego de las PASO.

La interpretación desde los despachos oficiales locales; es que se trata de información vía papers de asesores profesionales contratados por las grandes compañías, donde se especula ante cambios del ritmo devaluatorio del oficial y de algún que otro giro ortodoxo, a partir de los resultados de las elecciones del próximo domingo. Ante la información, la decisión que se tomó desde el oficialismo, es la de no retacear divisas y la de sostener el ritmo de salida para industriales y proveedores industriales, sin cambiar la velocidad de transferencias. La suposición es que dentro de unas semanas, cuando se confirme que los “informes privados” enviados al exterior estaban equivocados, y que la política oficial sobre la marcha del tipo de cambio se sostiene en líneas generales; la normalidad prevalecerá.

Una alta fuente oficial lo comentaba de la siguiente manera: “esto está claramente relacionado con la expectativa de algún salto del dólar pos PASO que no está en la agenda del gobierno pero que consultoras y medios intentan instalar como posible”. Se menciona incluso que “las empresas que hacen esto (adelantar compras) van a tener un costo financiero por pagar antes. Podrían quedarse como lo venían haciendo hasta último momento en pesos y pagar sobre el límite”. La operación mencionada refiera a la tasa de interés en pesos que realizaban las empresas, y que ahora, pagando antes, se pierde la ventaja financiera de operar en el sistema bancario local con colocaciones dentro del mercado de capitales actual, donde la tasa de interés real está por encima de la inflación en pesos. “Ahora, pagando antes, se pierden eso y no van a ganar porque no va a haber salto del dólar”, aseguran dentro del gobierno.

Dentro del gobierno se reitera, casi con fanatismo, que este año las cuentas financieras y los pagos de importaciones y deudas comerciales del país están “on track” y que hacia los próximos meses están las divisas para afrontar todos los compromisos. Se mencionan dentro de las líneas de financiamiento del gobierno, los casi u$s800 millones residuales que quedarán de los DEG por unos u$s4.350 millones enviados desde el Fondo Monetario Internacional (FMI); una vez descontado el pago del 30 de septiembre por unos u$s1.800 millones. Habrá que ver qué sucede con el segundo pago que deberá realizarse al FMI por un monto igual, y que vencen el 30 de diciembre; lo que dependerá de la decisión política del gobierno de Alberto Fernández de acelerar o no el Facilidades Extendidas con el organismo que maneja Kristalina Georgieva.

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