BID insta a aprovechar las remesas para impulsar el desarrollo de América latina

Economía

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) invitó hoy a aprovechar las remesas enviadas a América Latina para impulsar el desarrollo de la región.

En una presentación en el Consejo de las Américas de Nueva York en la que se analizó el tema, el presidente del BID, Enrique Iglesias, señaló que las remesas son un efecto de la globalización de las economías y de la fuerza laboral, y que por consiguiente no puede ser visto bajo un prisma negativo.

Explicó que las remesas son importantes para el estándar de vida de las personas que las reciben, para la balanza de pagos de los países de la región y para sus economías en general.

Según datos recolectados para el BID por el ente de estudios Bendixen & Associates, el año pasado desde Europa y EEUU se enviaron remesas a Latinoamérica por un total de 45.000 millones de dólares, 36.000 millones de los cuales provinieron de Estados Unidos.

México fue el destino de 16.613 millones de dólares; Brasil de 5.624 millones; Colombia de 3.857 millones; Guatemala de 2.681 millones; República Dominicana de 2.438 millones; El Salvador de 2.548 millones y Ecuador de 1.740 millones.

El estudio muestra que cerca del 61 por ciento de los inmigrantes latinoamericanos que viven en los EEUU envían regularmente dinero a sus países de origen.

Aunque la gran mayoría del dinero enviado se utiliza en gastos diarios como renta, alimentación y vestuario, Sergio Bendixen, director del centro de estudios, explicó que en algunos países también se usa como una herramienta de inversión.

Destacó que en un creciente número de países se ofrecen nuevas alternativas para que el dinero enviado pueda ser invertido en vivienda, educación o pequeños negocios.

Un caso particular es el de Brasil, donde cerca del 54 por ciento de las remesas se utilizan en inversión, comparado con el 16 por ciento de El Salvador o el 23 por ciento de Honduras.

Donald Terry, director del Fondo de Inversión Multilateral del BID, explicó que la migración hacia los países desarrollados es fruto no sólo del desequilibrio económico, sino también demográfico entre los países de América Latina y EEUU o Europa, donde la población se hace cada vez más vieja.

Puntualizó que mientras existan estos desequilibrios el fenómeno de las remesas continuará.

"No es bueno que América Latina sea la región del mundo con el mayor total de remesas porque no se trata de una estrategia de desarrollo, sino que más bien es el reflejo de las fallas de una estrategia de desarrollo", dijo Terry.

Pero agregó que la realidad demuestra que el fenómeno de la migración es constante y que supera todas las barreras legales que se puedan imponer.

"Tenemos que pensar en la forma de ayudar a esos cerca de 20 millones de inmigrantes latinoamericanos para que tengan más opciones para utilizar su dinero, porque si las tienen creemos que las perspectivas de crecimiento de América Latina pueden mejorar de manera dramática", explicó.

"Y si eso ocurre, en las próximas dos o tres generaciones no habrá tantos incentivos para dejar sus países de origen", agregó.

A juicio de Terry un tema importante es la necesidad de incorporar el envío de remesas en los sistemas bancarios tradicionales, puesto que en la actualidad la mayor parte de los envíos de dinero se realizan a través de agencias independientes.

Esto no sólo ayudaría a disminuir los costos e incentivar mecanismos de intermediación financiera e inversión, sino que también facilitaría el accionar de las autoridades en temas como el lavado de dinero o la lucha contra el terrorismo.

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